Trump no soporta a la prensa crítica

El magnate reedita sus ataques a los medios de comunicación que ya lanzó durante la campaña electoral


madrid / la voz

Donald Trump ha convertido a la prensa en uno de sus enemigos favoritos. Al magnate, las críticas le sientan como un tiro. Y ciertamente ha tenido que encajar muchas y muy duras antes y después de su elección. La inmensa mayoría de las cabeceras estadounidenses, incluidas las más influyentes y algunas que nunca se habían decantado por uno u otro candidato, pidieron el voto para Hillary Clinton y lo presentaron a él como un peligro para la convivencia. En la campaña lanzó diatribas y amenazó con restringir el derecho a la información de los medios críticos, vetó a periodistas y trató de echarles a sus seguidores encima. En esto el ya presidente electo no ha cambiado. Sigue igual.

El jueves acusó a los medios de incitar las protestas de «manifestantes profesionales», lo que calificó de «muy injusto». Lo hizo a través de Twitter, la red social que utiliza para vehicular su verborrea y golpear a sus adversarios. El próximo inquilino de la Casa Blanca ponía en cuestión el ejercicio de dos de los derechos fundamentales reconocidos en la Primera Enmienda. 

Pérdida de suscriptores

Ahora le ha tocado cargar en varios tuits contra el diario más prestigioso de Estados Unidos, uno de sus más firmes opositores. «Guau [sic],The New York Times está perdiendo miles de suscriptores por su cobertura, muy pobre y sumamente errónea, del fenómeno Trump». No fue el único tuit que dirigió al periódico neoyorquino. «The New York Times envió una carta a sus suscriptores pidiendo disculpas por su MALA [en mayúsculas] cobertura de mí. Me pregunto si cambiará. Lo dudo», escribió. Se refería a la carta que remitieron a los lectores el editor, Arthur O. Sulzberger Jr, y el director ejecutivo, Dean Baquet, pero manipulaba lo que decían, ya que no expresaban ninguna disculpa y sostenían que el diario había informado sobre los dos candidatos de forma justa. Y anunciaban que tras una reflexión sobre su cobertura seguirían haciéndolo con «la misma imparcialidad, el mismo nivel de escrutinio, la misma independencia» sobre el nuevo presidente y su equipo.

Trump dedicó un tercer tuit al periódico. «The New York Times afirma que DJT cree que ‘más países deben adquirir armas nucleares’. Qué deshonestos son. ¡Yo nunca he dicho esto!», escribió.

No es nuevo. Empleó la misma estrategia cuando algunos medios se le volvieron en contra en la campaña. «La gente es realmente inteligente al cancelar suscripciones a los periódicos de Dallas y Arizona y ahora ¡USA Today perderá lectores! La gente lo consigue». El Arizona Republic era la primera vez en sus 126 años de historia que pedía el voto para un demócrata. El Dallas Morning News rompía con 80 años de respaldo a republicanos, mientras USA Today, el segundo diario con más difusión, también cortaba su tradición de 34 años. También atacó al The Washington Post, amenazando a su propietario y fundador de Amazon, Jeff Bezos, y a la CNN. Paradójicamente, él le debe gran parte de sus éxitos a los medios, sobre todo a la televisión. Es un ejemplo de la máxima «que hablen de mí, aunque sea mal».

Más allá de los ataques de Trump, los medios estadounidenses no previeron su victoria, lo que refleja su alejamiento de la realidad y su pérdida de influencia ya que apostaron por la perdedora. Newsweek tuvo que recoger 125.000 copias que titulaban en portada Madam President.

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