Un portavoz de May contradice un informe interno de trabajo que pone sobre la mesa la falta de estrategia sobre la salida de la UE
16 nov 2016 . Actualizado a las 00:22 h.La filtración de un informe de trabajo interno sobre el brexit sacó a la luz los problemas que vive el Gobierno de Theresa May a puerta cerrada para conseguir un plan consensuado que culmine con la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa a finales de marzo, tal y como está programado. Desde Downing Street se apresuraron a decir que el informe, fechado a 7 de noviembre, corrió a cargo de la firma Deloitte y que fue encargado por el ex primer ministro David Cameron a los pocos días de la victoria del brexit en el referendo. «Esa persona no está trabajando para la Oficina del Gabinete en esto», puntualizó una portavoz.
Ello supone un claro intento de desligar del informe a la actual primera ministra, una de las que peor paradas salen en el documento. Precisamente, de la líder conservadora se critica su estilo de trabajo, en concreto su tendencia a «tomar decisiones y detalles para resolver los asuntos por sí misma». Una estrategia que «no puede sostenerse a largo plazo», por lo que predice que los altos funcionarios tendrán que intervenir en el asunto.
Desde Deloitte no negaron la autoría del informe. De hecho, explicaron que era una nota destinada principalmente para uso interno, que no fue solicitada por el Gobierno, ni por cualquier otro departamento gubernamental, y que solo representa una visión de la tarea que afronta Whitehall.
Pero cuando se cumplen cinco meses de la victoria de la salida de la UE en las urnas y la primera ministra no explica con claridad el significado de su famosa frase «brexit significa brexit», la paciencia de los ciudadanos podría empezar a colmarse y los acérrimos defensores del mismo le piden que no se olvide de los resultados electorales.
«Los departamentos han estado desarrollando más de 500 proyectos para implementar el brexit a nivel individual, lo que está más allá de las capacidades del Gobierno para poder ejecutarlos con rapidez», dice el memorando. Por ello, no es de extrañar que el ministerio encargado de la ruptura haya dicho que necesita un aumento del 40 % del personal para hacer frente a la nueva carga de trabajo. En la misma línea, una fuente de ese departamento citada por la BBC sugirió que «simplemente no saben» lo que van a hacer y que «todo es un desastre espantoso».
El informe también pone sobre la mesa un secreto a voces, las divisiones internas dentro del Gabinete de May. Por un lado, el grupo que lidera el ministro de Asuntos Exteriores, Boris Johnson; el del Brexit, David Davis: y el de Comercio Internacional, Liam Fox; y por el otro, el ministro de Hacienda, Philip Hammond, y el de Negocios, Greg Clark. Dos frentes con los que May tiene que lidiar a diario y que precisamente no hacen la negociación más fácil.
Crece el malestar por la decisión de Trump de recibir en primer lugar a Nigel Farage
La política interna inglesa está que arde no solo por el brexit. Los 50 minutos de conversación y la foto posterior de Donald Trump y Nigel Farage han incendiado los ánimos de los principales grupos políticos británicos, que consideran poco menos que una afrenta que el exlíder del UKIP fuera recibido por el nuevo presidente estadounidense antes de que este realizara una llamada de cortesía a la primera ministra, Theresa May.
Las relaciones entre el Reino Unido y EE.UU. siempre han sido privilegiadas y, aunque una portavoz de May no quiso juzgar el gesto de Trump, muchas han sido las voces que lo han criticado. «Política espectáculo» o «delirio de autosatisfacción» son algunos de los calificativos vertidos por los más críticos con la escenificación de los dos políticos. «Es típico de Farage presumir de una amistad y provocar a los demás», explicó el especialista en derecha radical Rob Ford.