El Gobierno garantiza a las autonomías que tendrán mayor margen de déficit

Rajoy pretende pactar el techo de gasto con el PSOE y los Presupuestos con el PNV


Madrid / La Voz

Mariano Rajoy tiene claro que aprobar los Presupuestos se va a convertir en un complicado sudoku en el que, además de buscarse socios en el Congreso, tendrá que tener cuidado de que las cesiones a los posibles aliados no generen malestar en las comunidades, incluidas las del PP. Pese a la reiterada negativa del PSOE, Rajoy no renuncia a llegar a un acuerdo con los socialistas sobre las cuentas públicas, aunque dispone de un plan B con el PNV, con el que ha iniciado unos contactos que, por ahora, no han producido avances. En ese complicado escenario a varias bandas, Rajoy garantizó ayer que flexibilizará los objetivos de déficit previstos para las comunidades.

Su plan es garantizarse durante la negociación de los Presupuestos una paz con las autonomías, incluidas las presididas por el PSOE, mediante un acuerdo en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) sobre el techo de gasto y sobre los objetivos de déficit, que en este momento es de 0,3 % para el 2016 y 0,1 % para el 2017. «Ya digo que serán sin duda alguna flexibilizados», señaló ayer el jefe del Ejecutivo.

Esa medida, reclamada hace tiempo por las autonomías, pero también por el PSOE, puede facilitar en primer lugar el pacto con los socialistas sobre el techo de gasto, algo a lo que el portavoz del PSOE, Antonio Hernando, se mostró dispuesto ayer, ya que se trata de algo que afecta a comunidades y ayuntamientos socialistas, aunque aclaró que eso no implicará un apoyo a los Presupuestos, lo que considera imposible. El objetivo inmediato, según Rajoy, es fijar «la cantidad máxima que se pueda gastar». «Los Presupuestos vendrán después, pero para poder presentarlos tenemos que tener primero el techo de gasto», añadió. 

El PNV enfría la negociación

Pero el Gobierno trabaja simultáneamente para formar una mayoría parlamentaria con el objetivo de aprobar los Presupuestos. Rajoy preferiría llegar a un acuerdo con el PSOE, pero su plan B pasa por un pacto con el PNV, Ciudadanos y Coalición Canaria. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sánchez de Santamaría, inició ayer los contactos con los nacionalistas vascos, quienes prefieren enfriar por ahora la negociación antes de poner encima de la mesa sus reclamaciones económicas.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, quien calificó la reunión como «muy sosa», puso el acento en la necesidad de un «cambio de actitud» del Ejecutivo respecto al autogobierno y aclaró que no han hecho por ahora ninguna exigencia económica. Y, que por tanto, siguen sin descartar una enmienda a la totalidad de los Presupuestos. Esteban aseguró que si Rajoy quiere ganarse el sí de su partido deberá bajar «los humos» al líder del PP vasco, Alfonso Alonso, y ceder en la «leña» que, según dijo, les están dando los populares.

Pero, aunque no de forma oficial, el PNV aspira a una renegociación a la baja del cupo vasco y también a impulsar la línea de alta velocidad conocida como la Y vasca, que financia el Estado, aunque las obras las ejecuta el Gobierno de Vitoria. Además, el posible acuerdo pasaría por una reciprocidad, de manera que el PP se comprometa a apoyar también los Presupuestos que presente el lendakari Iñigo Urkullu. Ciudadanos, por ahora, no se opone a que el Gobierno negocie con el PNV, aunque ayer advirtió de que vigilará que Rajoy no acuerde nada que incumpla el pacto de investidura.

Urkullu tampoco asistirá a la conferencia de presidentes

La conferencia de presidentes que Mariano Rajoy va a convocar en el Senado antes de final de año ya tiene dos bajas. A la anunciada hace días por el líder de la Generalitat, Carles Puigdemont, se sumará la ausencia del lendakari Iñigo Urkullu, que, a través de su portavoz, advirtió ayer que no le parece «pertinente» asistir a un foro «multilateral» en el que se tratará la financiación autonómica, cuando el País Vasco tiene un régimen diferenciado que debe abordarse en un foro «bilateral» entre las dos administraciones.

Josu Erkoreka se negó a ser categórico y a confirmar con todas las letras que Urkullu no asistirá a una convocatoria que aún no tiene fecha, ni hora ni orden del día. Pero toda su argumentación dejó clara la posición del Gobierno de Vitoria. «Es evidente que habida cuenta de la singularidad del autogobierno vasco, el foro idóneo» para abordar la relación económico-financiera entre el Gobierno autonómico y el central «no es multilateral, sino bilateral», aseguró el portavoz del Ejecutivo, que confía en que el gabinete del PP «desbloquee» el diálogo a este respecto que quedó interrumpido en septiembre del 2014, después de la última visita del lendakari a la Moncloa. Aquella fue la última vez que Urkullu planteó su «agenda vasca» al presidente, una agenda que sigue vigente, recordó Erkoreka, y que «seguirá en alguna mesa» del despacho de Rajoy «si no la tiró a la basura», ironizó.

Puigdemont tampoco acudirá a la cita que Rajoy piensa convocar antes de que termine el año porque la financiación autonómica es una etapa superada para el proyecto independentista. El presidente catalán, de todos modos, estaría dispuesto a revisar el modelo para Cataluña dentro de una negociación bilateral.

«Colaboración ejemplar» entre España y Marruecos

Mariano Rajoy destacó la «colaboración ejemplar» que existe entre España y Marruecos tras la reunión que mantuvo ayer con el rey Mohamed VI en Marraquech en un «ambiente especialmente cordial». Además, calificó de «excelente» la cooperación en la lucha contra el terrorismo, la trata de seres humanos y el crimen organizado, así como en «la regulación de los flujos migratorios». 

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