Seguidores de Sanders quieren promover un Tea Party progresista
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El congresista negro y musulmán Keith Ellison es la apuesta de la izquierda para liderar a los demócratas
16 nov 2016 . Actualizado a las 07:30 h.Pasaban las 20.00 horas en Nueva York cuando el senador Bernie Sanders entraba en una famosa librería de Manhattan para firmar ejemplares de su libro Our Revolution (Nuestra revolución). En pleno Midtown y a pocas manzanas de la torre Trump, decenas de personas se agolpaban a la espera de su turno, muchas de ellas, las mismas que llevaban días saliendo a la calle para protestar contra todo lo que el multimillonario representa.
«Nuestro trabajo es oponernos a la intolerancia de Trump. Es muy importante que entendamos que más que nunca es imprescindible que el pueblo estadounidense participe en el proceso político», advertía. «Esto es muy importante. Los republicanos vienen a por nuestros derechos. No es un juego», añadía Sanders alentando a sus fieles para la batalla. Los seguidores de Sanders planean lanzar una especie de Tea Party pero a la izquierda, dirigido a combatir la presidencia de Trump y promover a los demócratas progresistas de cara a las legislativas de mitad de mandato en el 2018.
Tras la derrota electoral, Sanders actúa siendo consciente de que es el momento de afianzar sus planes en medio de un Partido Demócrata perdido y sin liderazgo. Toca reestructurar el Comité Nacional Demócrata (DNC) y su plataforma ideológica, y así el senador ya ha entrado en acción impulsando un liderazgo progresista. Alguien afín que mitigue el daño de una Administración Trump. Con esa intención, Sanders ha dado todo su apoyo a uno de los rostros más progresistas del partido: Keith Ellison, congresista musulmán y negro, que oficializó el lunes su candidatura para liderar el DNC.
Ellison también ha recibido el apoyo del líder de la minoría demócrata en la Cámara Alta, Harry Reid, y de la influyente senadora Elizabeth Warren. «Es el momento de un nuevo tiempo y un nuevo comienzo para el partido. Llegó la hora de Keith», dijo Reid, consciente del declive de un partido cuya presidenta interina, Debbie Wasserman-Schultz, ha sido criticada por influir en el proceso de primarias a favor de Clinton y cuya cabeza pidió Sanders en su momento.
El ambiente es tenso después de que la votación prevista para mañana se haya retrasado al 30 de noviembre. Así lo anunció Nancy Pelosi, líder de la minoría en la Cámara de Representantes. «Fue un consenso después de un debate considerable», dijo Pelosi, negando cualquier tipo de fricción a pesar de que varias «decenas» de correligionarios, según Politico, llevaban días pidiendo un retraso ante una votación «precipitada», teniendo en cuenta que la derrota se produjo hace solo una semana.