Historias del mal amor

Ana Fernández Alonso

ACTUALIDAD

¿Cómo luchar contra el endiosamiento de esos malos amores si nos bombardean con ellos a diario en todos los medios? ¿Cómo enseñar que el amor no tiene que implicar sufrimiento?

20 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace unos días, trabajando en mi instituto, me encuentro una alumna llorando desconsolada. Muy joven, tendría unos 13 años. La invito a venir a mi despacho para desahogarse conmigo, a ver si la puedo ayudar. Me acompaña de buen grado, porque sabe que soy la profe sexóloga y que no la voy a juzgar me cuente lo que me cuente, tengo la suerte de tener esa buena fama entre mi alumnado...

Empieza a relatar que tiene un amor de su edad y que llevan de novios un mes, lo cual a esas edades es una barbaridad de tiempo, casi una relación estable. Que les iba muy bien hasta ayer, pero que hoy no sabe lo que le pasa, que no le habla. Y solo sabía repetir «no sé lo que he hecho mal, no se lo que he hecho mal...» Empieza a repasar en voz alta cosas que recuerda haber hecho y que tal vez hayan motivado tan tremendo enfado: que si abrazó a un primo al que hacía mucho que no veía, que si estuvo hablando con el mejor amigo de él, que si se estuvo riendo con su grupo de amigas... Mientras tanto, su gesto, encogida de hombros, cabizbaja, con el pelo por la cara y las manos desvalidas, a ratos sobre su regazo y llevándolas de vez en cuando a sus ojos para secar sus lágrimas.

Yo escuchaba mientras se me iba haciendo un nudo en la garganta y comprobaba, una vez más, lo grabado a fuego que tenemos algunas mujeres en nuestro imaginario ciertas consignas relativas a cómo debe ser una relación amorosa. Siempre justificando, comprendiendo, disculpando los desmanes del chulito, del canalla de turno. Siempre fieles a nuestro papel de protectora, comprensiva... Comprendiendo, valga la redundancia, que si él me trata mal, es por mi culpa, por algo que habré hecho mal yo.

Recordé un anuncio de colonia que he visto mucho en los últimos meses y que siempre me enfada: chico guapo, con ropa de cuero que le da ese aspecto de malote, que acompaña con una mirada agresiva y que le dice a la chica que está a punto de besarle: «Unas veces me amarás, otras me odiarás. Nunca sabrás dónde estoy ni donde vivo... No soy un ángel, ahora lo sabes» Y entonces la chica, le besa...

¿Cómo vamos a poder luchar contra el endiosamiento de esos malos amores, si nos bombardean con ellos a diario, en canciones, en series de televisión, en películas y hasta en spots publicitarios? ¿Cómo voy a enseñar a mis adolescentes que amar no tiene que implicar sufrimiento? ¿Quién si esa persona te hace pasarlo mal, es que no te quiere realmente?

El 25 de Noviembre es el día Contra la Violencia de Género. Tendremos un montón de actos que nos llevarán a reflexionar sobre esta problemática. Pero no se nos debe olvidar, que la mejor manera de luchar contra el maltrato es educando en el buen trato. Empoderemos las relaciones de buen trato. Busquemos el morbo, la lascivia, la lujuria, en los chicos buenos, en las chicas buenas... y no en las relaciones trágicas y pasionales de chicos malos, que son malos porque el mundo les ha hecho así y su amante de turno les comprende y todo justifica y lo perdona. Porque mientras estos mensajes sigan calando en nuestra sociedad, no avanzamos. Las niñas y los niños tienen que aprender lo que es el amor, empezando por aprender que son dignos de ser queridos y que quien te trata mal no te merece.

 Y gran parte de la responsabilidad es de los diferentes medios de comunicación. Por favor, señores publicistas, guionistas, compositores de cancione... Que los canallas se pasen de moda. Por los buenos tratos.