La canciller alemana participó en una cumbre con los líderes de Francia, Italia, España, Reino Unido y con Barack Obama donde se acordó mantener las sanciones a Rusia
18 nov 2016 . Actualizado a las 14:21 h.La canciller alemana, Angela Merkel, mostró este viernes su satisfacción por que España «vuelva a tener un Gobierno», ya que es un socio «importante» para Alemania y para la UE, y estimó que, a pesar de que todavía quedan problemas por resolver, «el país va por una senda muy positiva». «Es un placer que, tras años difíciles, sobre todo el año pasado y este, se hayan creado muchos puestos de trabajo y se haya recuperado el crecimiento», manifestó Merkel en una rueda de prensa junto al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, tras una reunión bilateral en la Cancillería.
En esta cumbre celebrada en Berlín, y en la que participaron los líderes de Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido, así como el presidente estadounidense Barack Obama, acordaron mantener las sanciones a Rusia, unas medidas que consideran que deben persistir hasta que se implementen los acuerdos de Minsk y se consiga un alto el fuego estable en el este de Ucrania.
Obama visitó el Viejo Continente en la que previsiblemente fue su última cumbre con sus principales aliados europeos con la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, François Hollande; la primer ministra británica, Theresa May: el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy; y el primer ministro italiano, Matteo Renzi. La visita a Alemania de Obama ha estado marcada por las incertidumbres en las relaciones transatlánticas y a escala global que plantea la victoria del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
En su comparecencia conjunta del jueves, tras su reunión bilateral, Merkel y Obama subrayaron el valor de la relación transatlántica y expresaron su confianza en que Trump siga ese mismo camino. Obama reiteró ya ahí el compromiso de su país con el pueblo de Ucrania y dejó claro que en su opinión las sanciones a Moscú se mantendrán mientras no cumpla sus compromisos.
En este contexto, mostró su «esperanza» de que su sucesor en la Casa Blanca, aunque no siga exactamente la línea marcada por su administración, adopte una «posición constructiva» hacia Moscú, pero también «realista», y se oponga a Rusia cuando se distancia de los «valores y las normas internacionales».