El Gobierno renuncia a sus reválidas como «un paso hacia el pacto» por la educación

La de bachillerato solo incluirá asignaturas de segundo y la de ESO se hará en algunos centros


Redacción / La Voz

El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, dio un paso importante hacia el pacto educativo al hacer saltar por los aires lo poquísimo que quedaba en pie de las reválidas de Wert. La noticia se filtró por la mañana y el portavoz del Gobierno la confirmó tras el Consejo de Ministros: la reválida de bachillerato tendrá solo siete asignaturas y todas serán de segundo curso (frente a las nueve, una de primero, previstas inicialmente); la de ESO será un muestreo, es decir, no se hará en todos los centros, sino en una selección, un guiño al casi pacto educativo que en el 2010 había promovido el ministro socialista Ángel Gabilondo, y que incluía este modelo. Ya por la tarde se filtró la guinda de la noticia: la reválida de bachillerato se calificará hasta 14, de los que 10 puntos son para cuatro asignaturas (cinco en Galicia) y harán media con la nota de bachillerato, y los otros 4 servirán para subir nota de cara a la universidad.

Tan claro tenía Méndez de Vigo la relación de la renuncia a las reválidas con la necesidad de llegar a un pacto que lo dijo explícitamente: «Evaluar siempre es bueno, porque lo que no se evalúa se devalúa [...], pero [el cambio en las reválidas] va en la línea con lo que nos ha pedido la comunidad educativa y muchos grupos parlamentarios; es un gesto, un paso que da el Gobierno hacia el pacto nacional por la educación». Es «un paso hacia ese camino» que «muchos dicen que es difícil», pero más difícil, recordó el ministro, fue sacar adelante la Constitución de 1978 -«antes, cada Gobierno aprobaba su propia Constitución que el Gobierno siguiente derogaba», explicó en la comparación que se ha convertido en un mantra del PP sobre el pacto para la educación- y «nos sentamos a hablar». También especificó algo de la tramitación: pronto, no dijo cuándo, la comisión de Educación del Congreso pondrá en marcha una subcomisión para el pacto, que en seis meses diseñará las líneas básicas de ese acuerdo, «y a partir de ahí» el Gobierno presentará un proyecto de ley que recoja lo propuesto.

Al estilo Méndez de Vigo todas las concesiones anteriores llevaban una contrapartida en la misma mano: anunció que el Gobierno ha requerido a la Mesa del Congreso que reconsidere la tramitación de la ley aprobada el pasado martes, propuesta del PSOE para suspender el calendario de implantación de la Lomce, porque supondría una caída de ingresos de 615 millones de euros del Fondo Social Europeo.

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