La muerte es irreversible, y siempre lo seguirá siendo

R. R. REDACCIÓN / LA VOZ

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ALVELA

La criogenización podría ser aplicable para enfermos terminales para los no existe un tratamiento, pero que sí podría descubrirse en el futuro

19 nov 2016 . Actualizado a las 17:16 h.

No hay nada más irreversible que la muerte. Es una obviedad, pero que conviene poner en contexto. Salvo que uno tenga la fe suficiente como para creer en la vida eterna en el más allá, nadie puede ser resucitado. No lo puede ser ahora ni lo será en el futuro, por mucho que la ciencia avance. Es imposible. Entonces, ¿qué sentido podría tener la criogenización? Solo, y en el caso hipotético de que la tecnología de congelación y descongelación de todas las células y órganos humanos pueda llegar a ser realidad algún día, si es que llega a serlo, el procedimiento podría ser aplicable para enfermos terminales para los que hoy en día no existe un tratamiento, pero que sí podría descubrirse en el futuro. Pero a estos pacientes habría que introducirlos en tanques de oxígeno líquido con temperaturas por debajo de los 130 grados, lo que en la práctica supondría su muerte. «Nadie lo permitiría, porque no sería ético ni sería legal, porque sería condenar a la muerte a una persona que aún está viva», explica el investigador del hospital de Santiago Manuel Collado, que sí utiliza esta tecnología para conservar células con las que trabaja. La congelación, de hecho, es una técnica muy útil para almacenar las células vivas, como las de la sangre, la médula ósea, esperma, óvulos o embriones, a temperaturas ultra bajas. Pero, por ahora, no tiene más recorrido. Si lo tuviera podríamos, por ejemplo, conservar órganos para trasplantes como corazones, riñones o hígados en cada hospital y utilizarlos cuando fuera necesario. Pero no se puede hacer y, hoy en día, solo se pueden mantener unas pocas horas con plena funcionalidad, por lo que los trasplantes se tienen que hacer de urgencia y programar la operación en poco tiempo en cuanto fallece un donante. Congelar y luego descongelar, un proceso más crítico aún, todo o el cuerpo humano sin que se produzcan daños es hoy pura ciencia ficción, lo que no impide que haya clínicas en Estados Unidos o Rusia que cobren 43.000 euros por una criogenización. Lo suyo es puro negocio.