Prosigue el análisis de las antenas de Taragoña para dar con Diana Quer

Javier Romero Doniz
j. romero RIBEIRA / LA VOZ

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Labores de búsqueda de Diana en el puerto de Taragoña
Labores de búsqueda de Diana en el puerto de Taragoña CARMELA QUEIJEIRO

El objetivo es analizar nuevamente los datos que estos dispositivos ya dieron en las primeras semanas del caso

23 nov 2016 . Actualizado a las 07:58 h.

Los repetidores de telefonía de Taragoña, en el municipio de Rianxo, siguen siendo objeto de estudio por parte de la Guardia Civil para dar con el paradero de Diana Quer, la joven madrileña desaparecida en A Pobra el 22 de agosto. El objetivo es analizar nuevamente los datos que estas antenas ya dieron en las primeras semanas del caso, y que permitieron ubicar el teléfono de la joven madrileña en esta parte del término rianxeiro antes de que un mariscador encontrase el celular en la ensenada del río Beluso el 27 de octubre. Por un lado, se busca concretar los puntos geográficos en los que el móvil dio las últimas señales antes de acabar en el fondo del mar con el objeto de afinar la localización del paradero de la joven, que sigue siendo el gran misterio del caso.

Los agentes también quieren cribar otros datos de los repetidores, ya que su alcance, en días claros, es más amplio del que se pensaba. Hay que recordar que el 22 de agosto había una noche muy despejada, lo que pudo favorecer que los teléfonos que captaron las señales de estos repetidores procedieran del lado sur la de la ría de Arousa, algo que habría aumentado considerablemente el listado de números de móvil que la Guardia Civil tiene para analizar.

Vaciado del móvil

La parte de la investigación que se localiza en Madrid, y analiza el teléfono reconstruido de Diana Quer, sigue trabajando para obtener toda la información almacenada que pueda aportar luz al caso, y que consistiría, principalmente, en conocer las conversaciones que la joven tuvo a través de la aplicación WhatsApp antes de desaparecer. El vaciado del móvil se hace en bloque para que, posteriormente, los técnicos utilicen un software forense libre (derivado de otro conocido como Linux) que también utilizan la Policía Nacional y otros cuerpos de seguridad estatales. Lo que hace este programa es segmentar los archivos atendiendo a su tipología y formato, ubicando los que sean, por ejemplo, PDF en una carpeta y los que sean imágenes en otra. Este proceso, por ahora, no está finalizado.