El Reino Unido estalla contra el magnate tras reclamar a Farage como embajador

RITA ÁLVAREZ TUDELA LONDRES / E. LA VOZ

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Carlo Allegri | Reuters

La iniciativa de Trump llega un día después de la invitación formal lanzada por Isabel II para que visite Gran Bretaña

23 nov 2016 . Actualizado a las 08:24 h.

Todavía no se conocen, pero ayer el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, le hizo el tercer desplante a la primera ministra británica, Theresa May, al marcarle su toma de decisiones y recomendarle a su amigo y líder del euroescéptico UKIP, Nigel Farage, para que ocupe el puesto de embajador británico en Washington. Ese extraño movimiento llega un día después de la invitación formal lanzada por Isabel II al ganador de las elecciones estadounidenses a visitar Gran Bretaña y debilita aún más la postura de May en sus negociaciones con la Unión Europea.

El listado de ofensas es amplio. Trump decidió recibir a Farage horas después de su victoria, sin esperar a un encuentro oficial con su homóloga británica, y en su primera ronda de llamadas prefirió llamar a Dublín antes que a Londres. Si muchos pensaban que no quedaban más formalidades que pudiese atreverse a romper, Trump le dictó a May en plena madrugada londinense a quién debía asignar.

«A muchas personas les gustaría Farage», escribió a sus 15,8 millones de seguidores en Twitter, añadiendo que «él haría un buen trabajo». Le importó poco o nada el trabajo del actual embajador británico, Kim Darroch, y que este intente hacerse un difícil hueco en un círculo donde Londres sabe que no tiene por el momento cartuchos.

Farage volvió a aprovechar su momento de gloria para reprocharle a Downing Street que «el mundo ha cambiado» y que él está en «en buena posición, con el apoyo del presidente electo para ayudar». Pero lejos de ceder, la portavoz de la primera ministra defendió que Londres «ya tiene un excelente embajador en Estados Unidos», subrayando que había comenzado su trabajo en enero y tradicionalmente se está en el mismo cuatro años o incluso más. Por si quedaban dudas, recordó que cada país nombra a sus propios embajadores.

Monumental enfado

La portavoz puso sobre la mesa como ambos países tienen desde el pasado «una relación increíblemente fuerte y duradera», pero bien parece que Londres está ahora ante un monumental enfado con su aliado histórico y que no parece fácil que ninguno de los dos de su brazo a torcer. Sir Christopher Meyer, antiguo embajador británico en Estados Unidos, señaló que su país debe tener «el derecho soberano de decidir quién quiere como embajador en Washington» y cree que las declaraciones de Trump no tienen precedentes.

Pese al tono moderado de la respuesta británica, en los pasillos de Whitehall están furiosos y dejan claro que May no le dará ningún papel relevante al líder interino de UKIP. Además, los diplomáticos esperan que una vez que Trump llegue a la Casa Blanca, este utilice los canales normales de comunicación.

El ministro británico de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, estuvo ayer de acuerdo con la respuesta de Downing Street y defendió que el actual embajador hace «un muy buen trabajo», por lo que rechazó apoyar públicamente a Farage, su principal aliado en el brexit, durante su intervención parlamentaria. «No hay ninguna vacante en Washington», zanjó Johnson.

Más crítico fue el líder de los liberaldemócratas, Tim Farron, para quien la sugerencia de Farage para el puesto fue «una idea francamente estúpida».