Voluntarios que rescatan a refugiados en Grecia piden que se les ceda una lancha de narcos

El servicio gallego de gestión de decomisados será el que decida


santiago / la voz

Los bienes decomisados a narcotraficantes suelen cumplir sus condenas abandonados en naves o almacenes policiales en los que esperan por una decisión judicial que a menudo tarda tantos años en llegar que, cuando alguien se acuerda de ellos, ya son chatarra. Pero no siempre ha sido así; a veces, fueron rehabilitados a tiempo. Como ocurrió con el Chad Band, un velero incautado hace años con droga y que Vázquez Taín, desde los juzgados de Vilagarcía, cedió a una oenegé que trabajaba con exdrogodependientes, una decisión pionera -la de ceder un bien en depósito antes de que se dictara sentencia- que con el tiempo hizo escuela.

Lo que al principio eran decisiones esporádicas de algunos jueces concienciados con la necesidad de devolver a la sociedad lo que el narcotráfico le había robado acabó con los años institucionalizándose con la creación del Servizo de Xestión de Bens Comisados, una entidad en manos de la Fundación Galega contra o Narcotráfico y el Colegio de Procuradores de A Coruña que centra sus objetivos en la puesta en valor y reutilización de las propiedades decomisadas a personas procesadas por narcotráfico.

En algo más de un año de funcionamiento, la entidad ha subastado, tras publicitar los lotes en la web de los procuradores, cinco vehículos con los que ha conseguido recaudar 50.000 euros que, si la sentencia posterior es condenatoria, pasarán al Plan Nacional sobre Drogas, que destina ese dinero, sobre todo, a actividades de prevención y lucha contra el narcotráfico.

Pero además de esas cinco ventas realizadas, el servicio tiene peticiones de oenegés y otras entidades sociales que solicitan el uso en depósito de bienes decomisados. Ordenadores, coches y otros artículos pueden ser subastados o cedidos según la decisión que tome el juez que lleva el caso. Y entre esas solicitudes ha llegado una cuando menos curiosa: la de una oenegé que trabaja en Grecia con los refugiados y que ha pedido una lancha o un motor para las misiones de auxilio que tratan de impedir el escandaloso incremento de vidas que se pierden en las aguas del Mediterráneo. En las costas griegas trabajan medio centenar de entidades de ayuda humanitaria, algunas tan reconocidas mundialmente como Médicos sin Fronteras o Acnur, pero los medios nunca son suficientes para tratar de frenar una masacre que podría finalizar el año con la escalofriante cifra de cinco mil vidas perdidas en el mar.

Para la Fundación Galega contra o Narcotráfico esa solicitud es prioritaria. «Ahora mismo no tenemos la embarcación, pero esperamos conseguirla», indica su gerente, Fernando Alonso. Cierto que la nave que custodia el Colexio de Procuradores de A Coruña cerca de la ciudad herculina está llena de bienes decomisados a los narcos. Coches de lujo, muebles suntuosos, obras de arte y joyas esperan mejor vida, pero que esos efectos sean cedidos o subastados depende de la voluntad del juez instructor.

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