Erdogan desafía a la UE al amenazar con abrir la frontera a los refugiados

Erdogan desafía a la UE al amenazar con abrir la frontera a los refugiadosMolesto con la Eurocámara, amaga también con restaurar la pena de muerte

Refugiados que llegaron por mar en el 2016 Refugiados que llegaron por mar en el 2016

Berlín / E. La Voz

 El doble órdago de Recep Tayyip Erdogan llegaba solo un día después de que el Parlamento Europeo decidiera frenar el proceso para la adhesión de Turquía a la UE, como castigo por la deriva autocrática de Ankara. «Escúchenme bien. Si van más lejos, abriremos la frontera, métanse eso en la cabeza», advirtió ayer el presidente turco, consciente de que Bruselas le necesita más que nunca para controlar el flujo de refugiados. Especialmente Alemania, donde a falta de un año para las elecciones generales, la ultraderecha ha experimentado un auge sin precedentes, tras capitalizar el rechazo de la ciudadanía a recibir a 890.000 demandantes de asilo como hizo en el 2015.

No es la primera vez que Erdogan juega esa baza y amenaza con romper el controvertido pacto migratorio que firmó en marzo con la UE, por el que se comprometía a intercambiar refugiados ilegales por legales y descargar así a Europa. Un acuerdo que, si bien ha sido criticado por las oenegés internacionales, ha ayudado a reducir las llegadas de migrantes a las costas griegas desde Turquía, una de las principales puertas de acceso al continente, y que ha pasado de 200.000 mensuales a 3.000 en cuestión de meses.

«Nosotros alimentamos a 3,5 millones de refugiados en este país, ustedes no han cumplido sus promesas», subrayó Erdogan, que acusa a la UE de no enviar la ayuda financiera prometida para la acogida de inmigrantes, 3.000 millones de euros. Una información que Bruselas ha desmentido. Hace unas semanas el líder del gobernante AKP planteó la celebración de un referendo, a imagen del brexit, sobre si continuar o no con la negociación para la entrada del país en el bloque comunitario, algo a lo que Ankara aspira desde el 2005, a pesar de que la UE no está dispuesta a eliminar los visados para los ciudadanos turcos de aquí a finales de año. Pero la congelación temporal del proceso de adhesión, aprobada el jueves por la Eurocámara, ha terminado de echar leña al fuego.

Una línea roja

Aunque carece de carácter vinculante, está cargada de simbolismo, dado que la UE responde así a la purga que inició el régimen turco tras el intento de golpe de Estado del 15 de julio. Una represión «desproporcionada», en opinión de las instituciones comunitarias, que ya ha llevado a más de 100.000 políticos, activistas y periodistas opositores a prisión. Erdogan elevó ayer el órdago a Bruselas al hablar de reintroducir la pena capital, que el país abolió en el 2004, si el Parlamento lo quiere. Para la UE, la línea roja marcada para interrumpir sine die las negociaciones.

 Sin embargo, pese al «retroceso» de Ankara a la hora de cumplir con las 72 condiciones que le impuso Bruselas para su entrada en la UE, incluida su negativa a reformar la ley antiterrorista, todos los países a excepción de Austria apuestan por seguir manteniendo el «diálogo abierto» con el régimen turco, tal como defendió la viceportavoz de Angela Merkel. También la Comisión Europea, que se limitó a pedir a Erdogan que cumpla su parte en el pacto migratorio.

Una iraquí y su nieto perecen en un incendio

La muerte de dos migrantes tras una explosión de una bombona de gas ayer de madrugada en el campo de Moria, en Lesbos, pone de relieve la impotencia del Gobierno griego para solucionar la superpoblación de los centros de refugiados en el Egeo este otoño-invierno. El accidente acabó con la vida de una iraquí de 60 años y de su nieto de 6, y dejó gravemente heridos a una mujer de 25 y a su hijo de 4, que fueron trasladados a un hospital de Atenas. Al menos 400 personas, según Acnur, se quedaron sin refugio tras quemarse sus tiendas. En el campo de Schimatari, al norte de Atenas, se produjo ayer otro incendio provocado por una bombona de gas, aunque esta vez sin víctimas.

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