Consett, el pueblo que se convirtió en tapadera del porno y el juego en línea
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Cientos de sus habitantes figuran como directivos de un millar de empresas fantasma
30 nov 2016 . Actualizado a las 08:13 h.La pequeña ciudad de Consett, en el noroeste de Inglaterra, fue un centro boyante de la producción del acero en Gran Bretaña. Hierro, carbón y piedra caliza se amontonaban bajo su subsuelo y la industria de transformación floreció. Pero en los años 80 las fábricas cerraron y Consett, de 25.000 habitantes, se convirtió en una ciudad dormitorio con tasas de paro que doblaban la media nacional.
Hoy en día, cientos de sus jubilados y desempleados gozan del privilegio de ser directivos de un millar de compañías, gracias a la próspera industria de Internet. Sin embargo, muchos aseguran desconocer a qué actividades se dedican. Detrás de sus empresas fantasma se encuentran numerosas páginas de porno, póker, citas, viajes y venta de productos dietéticos que van desde comida sana a productos limpiadores de colon.
Según una investigación desarrollada por la agencia Reuters y de la que se hace eco estos días la prensa británica, gran parte de los directivos del pueblo no hacían más que prestar su nombre a las compañías, de origen extranjero, para que estas pudieran operar en Europa. Alegan algunos que ni siquiera sabían a qué se dedicaban las compañías que supuestamente dirigían y a las que se habían apuntado por consejos de otros vecinos.
Ellos se limitaban a recibir 58,7 euros en efectivo por poner sus nombres como directores y otros 176 euros por reenviar los correos de su compañía a la oficina de Simon Dowson, el promotor de este entramado. Dowson, de 35 años, desmiente las acusaciones formuladas contra él y asegura que todas las personas habían sido puntualmente informadas de en qué consistía la actividad para la cual prestaban sus nombres. Él percibía entre 2.900 y 3.500 euros por cada compañía fantasma que administraba, que llegaron a ser 1.200 en su momento de mayor esplendor. Sus negocios llegaron a facturar más de un millón de euros al año.
Dowson aseguró a Reuters que su cometido era «ayudar a comerciantes en línea cuyas actividades eran consideradas de alto riesgo por las compañías de crédito». Con su intervención, las empresas, con sede en África y Centroamérica muchas de ellas, se adaptaban a los requerimientos del mercado británico al proporcionales una base europea.
Los ciudadanos convertidos en directivos afirman ahora que veían esta opción como la posibilidad de tener unos ingresos extra para completar unas pensiones exiguas con el simple compromiso de reenviar algunos correos.
Un millar de empresas fantasma tienen su sede en la ciudad de Consett, según averiguó Reuters, si bien no cuentan con plantilla en Gran Bretaña ni realizan operaciones reales. La agencia cita como ejemplo a John Mawson, un ex empleado de supermercado y su mujer, que gestionan entre los dos un total de quince firmas. Aseguran que descubrieron por sorpresa, buscando un día en Internet, que una de ellas era en realidad una página de porno extremo que tenía, además, otra peculiaridad: ofrecía a sus clientes tres días de prueba gratuita para a continuación, una vez obtenidos los datos de su tarjeta de crédito, cargarles un total de 37,6 euros mensuales.
Las actividades han sido investigadas por el Gobierno, pero no se han presentado cargos contra Dowson ni sus directivos.