El rey aboga en el Parlamento portugués por impulsar la hermandad ibérica

Begoña Íñiguez LISBOA / E. LA VOZ

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Lavandeira jr | Efe

Fue aplaudido por todos los diputados menos los del Bloco de Esquerda

01 dic 2016 . Actualizado a las 07:52 h.

El tercer y último día de la intensa visita de Estado de los reyes a Portugal estuvo protagonizado por el discurso que el monarca español profirió, ayer por la mañana, en la Asamblea de la República, ante los diputados de todos los partidos políticos sin excepción. Felipe VI, acompañado por el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, defendió en la casa de la democracia portuguesa, «la concertación y hermandad ibérica que nos sirve para adelantar nuestros respectivos intereses dentro de la UE y apoyarnos solidariamente ante las dificultades» como las que han surgido a causa del brexit, dijo el rey, quien en quince minutos repasó «las excelentes relaciones bilaterales» y recordó los lazos de amistad entre la República portuguesa y la Corona española desde el reinado de su bisabuelo, Alfonso XIII.

En su disertación, en español y portugués, Felipe VI reafirmó «el mensaje de fraternidad entre los pueblos de España y Portugal que sirve para mirar con legítimo orgullo las cuatro últimas décadas de vida democrática y en concordia». Señaló, para terminar: «Debemos valorar nuestros puntos fuertes compartidos en este mundo global. Debemos enorgullecernos por la extraordinaria vitalidad y riqueza de nuestras relaciones».

Desplante del Bloco

Tras el discurso del rey, la mayor parte del hemiciclo se levantó para aplaudir con entusiasmo al monarca. La excepción la protagonizó uno de los socios gubernativos del socialista Antonio Costa, el Bloco de Esquerda. Sus 18 diputados, hermanados con los de Podemos, entre los que estaba su líder, Catarina Martins, permanecieron sentados sin aplaudir. Significativo fue que el secretario general del Partido Comunista, Jerónimo de Sousa, el otro socio de la alianza de izquierda de Costa, se levantase y aplaudiese las palabras del monarca español.

A continuación, los reyes pudieron conocer de cerca la realidad de los más de 25.000 españoles que residen en Portugal, durante la recepción que tuvo lugar, ayer al mediodía, en la residencia oficial del embajador de España, Juan Manuel de Barrandica. Allí el rey recordó «la admirable labor que realizan instituciones centenarias como el Centro Gallego de Lisboa y la Beneficencia Española, así como otras más recientes como la Casa de España y la Asociación de Mujeres Profesionales en Lisboa (AMPEL)».

Antes de partir hacia Madrid, los reyes visitaron la prestigiosa Fundación Champalimaud, especializada en la investigación oncológica en el campo de la neurociencia, acompañados de su presidenta, Leonor Beleza, y del jefe del Estado luso, Rebelo de Sousa. La fundación fue creada en el 2004 con los fondos cedidos a su muerte por el millonario portugués Antonio Champalimaud, siendo apadrinada desde el principio por los reyes don Juan Carlos y doña Sofía. En ella trabajan científicos de diferentes países, algunos españoles.

El final de la visita de los reyes a Lisboa ha coincidido con el comienzo de las celebraciones del 1 de diciembre, día festivo en el que se conmemora la restauración monárquica de 1640. Fue entonces cuando los portugueses recuperaron su soberanía, que estuvo en manos de la Corona española desde el reinado de Felipe II.