Van der Bellen, un ferviente europeo e hijo de refugiados

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HELMUT FOHRINGER | Afp

La biografía del ex político de los Verdes deja en claro por qué su visión es diametralmente opuesta a la de Norbert Hofer

05 dic 2016 . Actualizado a las 07:44 h.

Alexander Van derBellen ganó las elecciones presidenciales en Austria con una plataforma pro-europea que también aboga por los derechos de los inmigrantes. La biografía del ex político de los Verdes deja en claro por qué su visión es diametralmente opuesta a la de NorbertHofer, su derrotado rival del euroscéptico y antiinmigrante Partido de la Libertad.

Van der Bellen nació en 1944 en Viena, de padre ruso y madre estonia, quienes huyeron de los soviéticos. Lleva apellido holandés debido a que su familia paterna emigró desde los Países Bajos a Rusia cerca del 1700.

«No pueden esperar que yo, un hijo de refugiados, diga que mis padres deberían haber sido rechazados», declaró alguna vez al explicar por qué se opuso a las restricciones impuestas por el Gobierno austríaco a la llegada de refugiados.

Van der Bellen también se diferenció del euroscéptico Hofer al subrayar la necesidad de una Unión Europea más fuerte y unificada, especialmente de cara a la incertidumbre abierta tras la victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos.

«Europa debe cerrar filas y definir sus valores» en respuesta al creciente aislacionismo de Estados Unidos, dijo esta semana antes de la votación de hoy. La historia política de Van der Bellen tiene algunas idas y vueltas.

Sascha, como es llamado por su familia y amigos, creció en un remoto valle tirolés y estudió economía en Innsbruck. En su época de estudiante, Van der Bellen se unió al Partido Socialdemócrata a mediados de 1970, cuando muchos jóvenes veían al canciller Bruno Kreisky como símbolo de una Austria más moderna e internacional.

No obstante, se sintió atraído al naciente movimiento verde a mediados de 1980, cuando activistas ocuparon la región de Danube en oposición a la construcción de una planta nuclear.

Van der Bellen se afilió a los Verdes y fue parlamentario en 1994. Sólo tres años después, fue electo líder del partido y permaneció al frente de la formación durante once años.

Para la elección presidencial, Van der Bellen decidió competir como independiente, a pesar de que su campaña fue ampliamente apoyada y financiada por los Verdes. Trató de llegar a los votantes de centro-derecha resaltando sus raíces alpinas, y durante los últimos meses de campaña se mostró con la vestimenta austríaca tradicional. No obstante, al intelectual candidato le resultó difícil conectar con los votantes de la clase obrera.

Van der Bellen mantiene su vida privada alejada de la luz pública. Su segunda esposa, Doris Schmidauer, maneja la facción Verde en el Parlamento, un trabajo que planea mantener mientras es primera adama. Tiene dos hijos de un matrimonio anterior.