Cae una potente red de gallegos y marroquíes para el transporte de coca

El abordaje de un barco con 2,5 toneladas de droga permitió detener a 24 personas en Marruecos y España

2.575 kilos de cocaína 2.575 kilos de cocaína

santiago / la voz

Hace tiempo que los narcos gallegos descubrieron las bondades de las costas africanas para los transportes de cocaína, dado que la escasa vigilancia policial en esos países los convertía en un lugar idóneo para las labores de avituallamiento y logística que requerían las largas singladuras desde Sudamérica. Así que no es extraño que cerca de las costas africanas se aborde un alijo importante de estupefacientes, como ocurrió el pasado 12 de noviembre con un pesquero marroquí que fue asaltado en Dakhla, a cien millas del Sáhara Occidental, con 2.575 kilos de cocaína a bordo. Lo que sí llama la atención en esta operación -realizada por agentes de la Policía Nacional de Greco Galicia y de Udyco en Vigo con la colaboración de los GEO y los cuerpos de seguridad marroquíes- es que los narcos gallegos y los africanos habían establecido una sólida sociedad para el transporte de grandes alijos que contaba además con una importante flota de embarcaciones y una gran capacidad económica para establecer una red internacional de narcotráfico que se extendía por Europa, África y Sudamérica.

Fardos por la borda

Las pesquisas llevadas a cabo por los agentes bajo las órdenes de un juzgado de Vigo permitieron averiguar que a principios de noviembre iba a partir de Sudamérica un barco con un importante alijo de cocaína. Se le siguió la pista y se supo que a la altura de Cabo Verde la mercancía había sido transbordada a un pesquero marroquí que navegaba paralelo a las costas de Mauritania y Marruecos en dirección a Galicia, donde esperaba una organización arousana dispuesta para el desembarco de los estupefacientes y su posterior distribución. La mercancía nunca llegó porque el día 12 el barco fue abordado por dos patrullas policiales con la colaboración de los GEO y de un helicóptero marroquí. Al saberse descubiertos, los tripulantes trataron de deshacerse de la droga tirando los fardos por la borda, pero aun así, cuando por fin fueron reducidos, todavía había 2.575 kilos de coca a bordo, droga que fue interceptada junto con los 10.000 euros que los detenidos llevaban consigo, además de un teléfono vía satélite y abundante documentación hallada en Marruecos, donde a los doce detenidos en mar se sumaron otros seis en tierra.

El dispositivo policial continuó en Galicia y en otros puntos de España con el arresto de seis personas más. Los dos gallegos que de momento cayeron en la redada quedaron en libertad tras declarar el jueves en los juzgados de Vigo, aunque la operación sigue abierta bajo secreto sumarial. De hecho, se investiga la posible participación de otros narcos arousanos y la importancia de un laboratorio registrado en Poio. Entre los detenidos está Julio César Beltrán, representante de la oficina colombiana en España y pieza importante de la organización internacional.

Un éxito basado en la cooperación entre España y Marruecos

El flamante ministro de Interior tuvo una buena oportunidad de exhibir un trofeo poco después de estrenarse en el cargo, y supo agradecerlo. Aparte del trabajo realizado por las fuerzas del orden españolas, Zoido reconoció que el éxito de esta operación se debía a la «excelente cooperación policial existente entre España y Marruecos gracias a los equipos conjuntos no solo para luchar contra el terrorismo o la inmigración irregular, sino también para frenar el tráfico de drogas por vía aérea, marítima y terrestre en el estrecho de Gibraltar». De hecho, no se concibe un dispositivo contra el tráfico de drogas que no pase por la colaboración internacional.

El arousano Manuel Prado iba a recibir el alijo, pero lo frustró su ingreso en prisión

La organización lo tenía todo preparado para enviar un alijo de cocaína al narco arousano Manuel Prado, un histórico del contrabando de los años 80 propietario de un furancho en Castroagudín (Vilagarcía). Pero en el mes de agosto se dictó sentencia por la operación Espartana, conocida también como operación Nikolay porque este era el nombre del barco con el que una organización internacional con importante presencia gallega -entre ellos un sargento de la Guardia Civil de Corcubión- pretendía introducir tres toneladas de coca en el año 2012. A Prado López le cayó una condena de diez años y tuvo que ingresar en prisión, de ahí que finalmente los colombianos contactasen con la red galaico-marroquí ahora desarticulada.

Primero se iba a hacer una entrega de estupefacientes desde Surinam, pero tras dos intentos fallidos desistieron y Julio César Beltrán puso en marcha el mes pasado un nuevo envío desde Sudamérica a Galicia pasando por África que nunca pudo llegar a su destino porque fue abordado en Dakhla como resultado del intenso seguimiento al que estaban siendo sometidos por los agentes de Greco Galicia y de la Udyco de Vigo desde que unos meses antes habían contactado con Prado. Y eso que disponían de medios para deshacerse de la presión policial. La organización no solo contaba con los más modernos sistemas de comunicación, sino con potentes lanchas que utilizaba de forma simultánea para despistar a los agentes.

Surtir el mercado navideño

Contar los alijos aprehendidos por toneladas no es ahora frecuente, ya que organizar un transporte de tal envergadura no es fácil para los narcos, que optan por envíos pequeños en veleros o contenedores que pasan más desapercibidos. Pero la Navidad está a la vuelta de la esquina y hay que atender la demanda. Los narcos suelen cometer errores en estas fechas, por las prisas. De hecho, el último alijo que sumaba miles de kilos -tres toneladas, en concreto- fue hallado el pasado mes de enero en una nave de Barro. Por algo será.

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