La CDU exige a Merkel manga ancha para deportar refugiados

La canciller intenta sellar la unidad con la derecha de su partido para emprender la campaña electoral con garantías de éxito


BERLÍN / E. LA VOZ

«Si alguien, incluso enfermo, consigue superar el difícil viaje por el Mediterráneo y los Balcanes pero no tiene perspectivas de ser admitido aquí como refugiado, debe ser posible repatriarlo en avión pocas horas después». Con estas declaraciones, el vicepresidente de la Unión Cristiana Demócrata (CDU), Thomas Strobl, anticipaba la postura que llevará al congreso anual del partido previsto para hoy y mañana. Una cita de la que saldrá la estrategia de la formación de cara a las elecciones generales del 2017. Pero, sobre todo, en la que Angela Merkel se someterá a la reelección como líder de la formación, más dividida que nunca por la crisis migratoria.

El endurecimiento de la política de asilo y la aceleración de las deportaciones son algunos de los puntos que defiende el también ministro del Interior del estado federado de Baden-Württemberg, que cuenta con el respaldo del ala más conservadora de la CDU, después de que el país recibiera hasta 890.000 inmigrantes solo en el 2015. También del socio más a la derecha de Merkel en el Gobierno de la gran coalición, la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), su partido hermano que la ha amenazado en numerosas ocasiones con llevarla hasta el Constitucional si no aprueba un tope máximo de 200.000 llegadas anuales. «El tema ya no está en el orden del día, porque las cifras de refugiados se han reducido considerablemente por el cierre de la ruta de los Balcanes», aseguraba Strobl.

Algo positivo para la canciller alemana, que en todo momento ha rechazado poner un límite al asilo, y que tras el brexit en el Reino Unido y la dimisión de Renzi en Italia, no deja de perder aliados a la hora de defender los valores democráticos del Viejo Continente frente al auge de la ultraderecha. «Alemania seguirá brindando acogida y protección, pero solo a aquellos que realmente sufren persecución», apuntó el secretario general de la CDU, Peter Kauder. En la misma línea se expresó Merkel, consciente de que necesita el consenso para enfrentarse a la bestia negra del tablero político alemán, la formación xenófoba AfD, que está decidida a entrar en el Parlamento federal en el 2017, gracias al creciente rechazo a la llegada de refugiados.

Ambos partidos «desarrollarán un programa juntos» para finales del primer semestre, subrayó la dama de hierro, para la que este congreso, que tiene lugar apenas dos semanas después de que anunciara su decisión de optar a un cuarto mandato, tendrá un significado especial. Y es que se celebra en Essen, precisamente la ciudad que le dio la primera jefatura del partido en el año 2000 por nada menos que un 95,6 % de los votos.

Van der Bellen tiende la mano a la ultraderecha

Alexander van der Bellen ganó la repetición de las elecciones presidenciales de Austria con un 53 % de los votos, frente al 47 % obtenido por Norbert Hofer, el candidato del ultranacionalista Partido Liberal de Austria (FPÖ). Tras su victoria, Van der Bellen subrayó su deseo de ser el presidente de todos los austríacos, también de los simpatizantes del partido de ultraderecha. «Quiero acercarme de forma activa a los electores del FPÖ, que tienen miedos genuinos, que deben ser tomados en serio», afirmó en su primera comparecencia.

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