Controlado, discreto y reflexivo. Así es el carácter de Sergio Mattarella, actual árbitro del palacio del Quirinal
07 dic 2016 . Actualizado a las 07:39 h.Controlado, discreto y reflexivo son palabras que definen bien el carácter de Sergio Mattarella, el presidente del que ahora depende el futuro y la estabilidad política de Italia tras el huracán provocado por los resultados del referendo convocado por Renzi, artífice de que hoy este siciliano esté ocupando el palacio del Quirinal, sede de la presidencia.
La vida de Mattarella tiene un antes y un después del 6 de enero de 1980, cuando la mafia siciliana asesinó a su hermano Piersanti, presidente de la Región Sicilia. Entre los que acudieron a sacar del automóvil su cuerpo acribillado de balas estaba el propio Sergio, que hasta ese momento era un tranquilo profesor de Derecho Parlamentario en la universidad de su Palermo natal.
La muerte de Piersanti le hizo entrar en política en las filas de la Democracia Cristiana y formar parte de varios Gobiernos de Giulio Andreotti. Con la caída de la Primera República se convirtió en el artífice de la nueva ley electoral, el mattarelum, una ley basada en el sistema mayoritario.
Poco amigo de la vida social y de los círculos políticos, la sobriedad de sus costumbres fue toda una novedad cuando el 3 de febrero de 2015 juró su cargo como duodécimo presidente de la República. Hasta ese día vivía en una discreta residencia del Tribunal Constitucional, sobre todo tras haber quedado viudo en marzo del 2012. En los casi dos años como presidente de la República, su discreción ha sido un contraste frente a la exuberancia de Matteo Renzi, mientras que con su sencillez ha conquistado el aprecio de todos los ciudadanos.