Al Asad vacía Alepo y canta victoria

Más de 3.000 civiles y combatientes fueron evacuados hacia zonas controladas por los rebeldes


Redacción / La Voz

La salida ayer de los primeros evacuados del último reducto rebelde del este de Alepo sella el triunfo del régimen sirio en la batalla por reconquistar la antigua capital económica del país tras más de cuatro años de lucha. Su primer gran éxito desde el inicio de la revuelta del 2011 que derivó en una guerra civil que deja más de 300.000 muertos y 11,5 millones refugiados y desplazados internos. Bachar al Asad se apresuró ayer a cantar victoria al anunciar la «liberación» de Alepo y felicitó por ello a los sirios. «La situación cambiará no solo en Siria o en la región, sino en todo el mundo; habrá un antes y después de Alepo», afirma en un vídeo difundido por la agencia oficial Sana. «Lo ocurrido hoy es historia», añadió.

El triunfo del presidente sirio es también el de Vladimir Putin y la primera intervención militar rusa fuera de sus fronteras después de la nefasta invasión de Afganistán. También el de Irán. Su presidente, Hasán Rohaní, se congratuló de que «la liberación de Alepo es un gran éxito para Siria contra los terroristas y sus aliados».

Tristeza y alegría

Esta vez la veintena de autobuses verdes del régimen se llenaron de pasajeros, tras alcanzarse de madrugada un nuevo acuerdo de evacuación, esta vez, pactado por las autoridades rusas y turcas con Damasco y Teherán, después de que fracasara el del martes y diera paso a uno de los bombardeos más duros sobre la zona rebelde. El nuevo pacto incluyó la evacuación de unos 1.200 heridos y enfermos de Fua y Kefraya, dos pueblos chiíes de la provincia de Idlib sitiados por fuerzas islamistas, hacia zonas controladas por el régimen. Una condición que provocó en parte el fracaso del primer acuerdo.

Mujeres, niños y hombres se helaron de frío durante horas esperando en el barrio de Al Amiriyah que por fin se pusiera en marcha la evacuación. Una mujer sollozaba sentada junto a su maleta sobre los escombros. La alegría se mezclaba con la tristeza. Pese a más de cuatro años de vivir en un infierno, a muchos les cuesta dejar su ciudad. Antes de irse, algunos dejaron mensajes en los muros: «Nuestras casas destruidas son testigo de la perseverancia contra sus crímenes». «Un día volveremos», se leía en otro. Algunos dudaban en subir a los autobuses por miedo a ser detenidos por los soldados, según los corresponsales de DPA y AFP. Mientras, algunos combatientes quemaban sus posesiones, destruían sus vehículos y sus cuarteles o hacían volar por los aires los arsenales.

Unos 15 vehículos del Comité Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja siria, seguidos de 13 ambulancias y 20 autobuses salieron en dirección a zonas controladas por los rebeldes en la zona rural a las afueras de Alepo y en la vecina provincia de Idlib. Un segundo convoy salió anoche. Al menos 40 heridos graves y 3.000 civiles y combatientes salieron en esas dos primeras tandas, según el portavoz de la Cruz Roja, Ingy Sedky. Varios de los heridos fueron trasladados a Turquía. Según la televisión siria, está previsto que 4.000 combatientes con sus familiares y 9.000 civiles abandonen los distritos sitiados.

Ahora la urgencia es atender a los evacuados. El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá hoy a puerta cerrada, a petición de Francia, para abordar cómo ayudar. Para 16 oenegés, esa ayuda llega tarde y acusan a la comunidad internacional de «complicidad» en la catástrofe humana de Alepo. «Mientras los diplomáticos en Ginebra, Nueva York o Bruselas se reunían, la humanidad exhalaba su último aliento en Alepo», señalan en un texto conjunto.

La coalición internacional insiste en una transición sin el presidente sirio

El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, convocó a los embajadores ruso e iraní para expresar su «profunda inquietud» por la situación de Alepo. Poco antes los ministros de Defensa estadounidense y británico, Ashton Carter y Michael Fallon, negaron la mayor al señalar que la victoria de Alepo no es una «victoria» del régimen. «No vemos ningún futuro para Al Asad en Siria. Bombardear hospitales y restringir la ayuda humanitaria no es una victoria», dijo Fallon. Carter apoyó las palabras del británico, estimando que «la transición política es el único camino por el que poner fin al sufrimiento del pueblo siria». Sus declaraciones tuvieron lugar en la cita en Londres de los ministros de Defensa de la coalición internacional contra el Estado Islámico, entre ellos María Dolores de Cospedal.

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