La corrupción y la crisis económica hunden aún más en la miseria a Brasil
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Tres estados del país ya se han declarado en situación de «calamidad financiera»
19 dic 2016 . Actualizado a las 07:50 h.Brasil sigue en números rojos. Su economía no ve luz a final del túnel y continúa a la deriva. Tres son ya los estados del país carioca que se han autoproclamados en situación de «calamidad financiera». Minas Gerais ha sido el último. Su gobernador admitió hace dos semanas un déficit de unos 2.200 millones de euros, acumulados desde el 2014, y ha unido su región a la lista inaugurada por Río de Janeiro y Río Grande do Sul.
¿Cómo llegó Minas Gerais a abrir el multimillonario agujero en sus cuentas? Las razones, admitidas por las autoridades, son de primero de Economía: los gastos estatales no han dejado de crecer mientras los ingresos se han desplomado. La situación es crítica si se tiene en cuenta que el 47 % de los fondos que entran en la hucha del Gobierno regional se invierte en pagar los sueldos de los funcionarios, ahora en peligro.
El estatus de «calamidad financiera» permitirá a Minas Gerais lidiar a corto plazo con la situación. La región podrá exceder el límite de gasto permitido por la ley de responsabilidad fiscal brasileña y acceder a créditos para poder pagar a los trabajadores públicos. Facilita también la suspensión provisional del pago de deudas. Pero, por supuesto, nada es gratis. Las contraprestaciones son dolorosas. Los estados brasileños pueden llegar a suspender pagos mientras ponen en marcha duros programas de austeridad en un intento de sanear sus finanzas.
A nadie le ha extrañado en Brasil la adhesión de Minas Gerais a la lista de «estados calamitosos». A nadie le extrañaría tampoco la inclusión de otros Gobiernos regionales en el repertorio. Lo normal en el país es levantarse con malas noticias financieras. El PIB interanual acumula una caída del 4,4 % en los nueve primeros meses del año, según anunció recientemente el criticado Gobierno de Michel Temer. Las finanzas brasileñas acumulan ya siete trimestres en caída libre.
Salvo un bum económico repentino, el país acabará el 2016 en recesión. Su PIB ya cayó un 3,8 % en el 2015, el peor resultado en los últimos 25 años. La situación es casi inédita. No se encadenaban dos años de desplome desde el año 1930.
«Brasil ejecutó una serie de medidas monetarias y fiscales difusas para satisfacer la demanda a corto plazo causando una inflación del 11 % en el 2015 y un gran déficit por cuenta corriente, deteriorando la situación y llevando a la pérdida de inversión», analiza el economista João Luiz Mascolo, del instituto Insper. El desempleo ha aumentado con la recesión y alcanza al 11,8 % de los brasileños.
Temer, cada vez más acorralado
Las medidas planeadas por el Gobierno de Michel Temer para revertir la situación son tremendamente impopulares. El Senado votó el pasado martes a favor del controvertido PEC 55, una reforma constitucional nacida con el objetivo de frenar el gasto público durante los próximos 20 años. La provisión legal limita el crecimiento del presupuesto estatal a la tasa de inflación del año anterior, congelando de facto el gasto hasta el 2037.
«La deuda pública ha aumentado del 50 % del PIB al 71 % este año. Incluso con la enmienda aprobada, el ratio alcanzará el 90 % en el 2020. Otro factor importante es la reforma de la Seguridad Social. Las dificultades para aprobar esas medidas son obvias, especialmente si se toma en cuenta el feroz comportamiento de la oposición», comenta el economista Mascolo.
La situación económica ha agudizado las ya de por sí grandes críticas al Gobierno de Temer. Su nivel de aprobación en las encuestas apenas supera el 14 %. El presidente brasileño, llegado al poder tras el impeachment a Dilma Rousseff, perdió recientemente a su cuarto ministro por acusaciones de corrupción. El Tribunal Supremo ha estado a punto de hacer caer esta semana al presidente del Senado, Renan Calheiros, aliado de Temer, acusado también de corrupción. Le sustituiría un político del PT de Rousseff, retrasando la aprobación de las críticas medidas. Muchos dudan de que Temer pueda finalizar su mandato antes de las elecciones del 2018. Sindicatos y oposición piden que renuncie antes de fin de año.