Soraya Fernández, una asturiana residente en Alemania, afirma que se nota la tensión tras el atentado de este lunes
20 dic 2016 . Actualizado a las 20:05 h.Nerviosismo y preocupación. Así se puede describir la situación que están viviendo los residentes en Alemania tras el atentado de este lunes. El país se encuentra conmocionado tras lo sucedido y las alarmas han saltado en todos los puntos del país. Las medidas de seguridad se han extremado y el número de policías que vigilan las calles se han incrementado. Así lo han confirmado los asturianos residentes en Alemania, quienes muestran también su preocupación por lo hechos acontecidos. Soraya Fernández, una estudiante de moda en Trier, afirma que la tensión se nota en la gente y es un tema que se comenta, pero «no en exceso». La seguridad se ha extremado incluso en los países limítrofes, como Bélgica. «Una amiga que vive en Charleroi me ha dicho que hay bastantes controles policiales, más que de costumbre», apunta.
A pesar de vivir en una constante alerta y de haberse incrementado las medidas de seguridad, esta joven ha observado como la gente procura hacer una vida normal y seguir con su rutina diaria. «Las personas aquí son bastante reservadas y procuran obviar estos temas. Desde noviembre, en el centro de las ciudades se notaba bastante la presencia policial comparado con el resto del año. Antes apenas veías algún agente de vez en cuando». apunta.
La Navidad es sin duda una de las fechas favoritas de los alemanes para salir a la calle. Cualquier rincón del país se vuelca con la celebración de esta festividad y los mercadillos se convierten en una de las grandes tradiciones en estas fechas. «Creo que era muy importante el incrementar el número de policías, ya que estas plazas consiguen aglutinar a mucha gente en toda Alemania y más con la tradición bastante arraigada de pasar las tardes en el mercado, por ejemplo, tomando un vino caliente típico de Navidad», señala Soraya.
La joven recuerda que esta no es el único ataque terrorista que el país ha vivido en los últimos días. El pasado día 5, un niño de 12 años colocó un explosivo en el mercadillo de Navidad en Ludwigshafen, que finalmente no llegó a explotar. La bomba fue localizada en el interior de una mochila abandonada cerca del ayuntamiento. El menor, de origen iraquí, se radicalizó y desde el pasado verano pensaba viajar a Siria para unirse al autodenominado Estado Islámico.