El conductor polaco peleó contra el terrorista de Berlín, según la autopsia

Dpa

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El cadáver del hombre, que murió de un disparo y aún estaba vivo en el momento del atentado, presentaba signos de lucha

21 dic 2016 . Actualizado a las 19:17 h.

El conductor polaco del camión que embistió un mercado de Navidad el lunes en el centro de Berlín y que se encontraba en el asiento del copiloto estaba vivo en el momento del atentado, publicó este miércoles el diario alemán Bild.

De acuerdo con el rotativo más vendido de Alemania, la autopsia demostró que el hombre aún estaba vivo en el momento del ataque, en el que junto a él perdieron la vida otras once personas y cerca de medio centenar resultaron heridas, algunas aún en estado crítico.

Un investigador informó que el cuerpo presentaba signos de lucha, indicó el diario, que detalla que tenía heridas provocadas por un cuchillo.

El cuerpo sin vida del polaco fue encontrado en la cabina del camión con el que transportó una carga desde Italia hasta una empresa en Berlín, después de lo cual planeaba volver a su país para reunirse con su mujer y su hijo de 17 años.

El hombre quería descargar el lunes y regresar esa misma tarde a Polonia. Sin embargo, debido a que llegó demasiado tarde la empresa alemana retrasó la descarga para el martes, escribió el diario. Según informaciones a las que ha tenido acceso dpa, le dispararon con un arma de pequeño calibre que aún no ha aparecido.

Polonia llora su muerte

Sobiesmysl es una pequeña localidad polaca cerca de la frontera con Alemania. Allí vive el transportista cuyo camión fue utilizado para perpetrar el atentado de Berlín. Una pequeña carretera conduce al pueblo, situado a apenas dos horas de coche de la Breitscheidplatz, en el corazón de la capital alemana. A 300 metros de la entrada está aparcado un coche de la policía. A un lado, cuatro edificios al estilo de la antigua Unión Soviética y al otro, una casa levantada en un terreno cercada por abetos.

La vivienda, con diferencia la más bonita del pueblo, es del transportista Ariel Zurawski, en el foco público desde el atentado en el mercado berlinés. Un atentado perpetrado con su camión y en el que además perdió a su primo. Se nota que Zurawski no ha pegado ojo. Ya por a noche tuvo que ir a la comisaría de policía en Gryfino para identificar por fotos a su primo asesinado en Berlín. «Se veía que había luchado», describe Zurawski la dura fotografía. «Se veían heridas cortantes». Pero lo que ocurrió exactamente en la cabina del camión aún sigue siendo un misterio. Lo único que está claro es que el primo de Zurawski fue víctima de un terrorista.

Desde la mañana, los periodistas se agolpan delante de la vivienda del polaco esperando que el transportistas les cuente detalles sobre su primo, que llevaba con el camión a Berlín acero para la construcción. Zurawski se ve embargado por la emoción mientras cuenta los hechos. Ya el lunes intuyó que algo iba mal, cuando no lograba contactar con su primo desde la tarde. «Cuando recibí la noticia de que mi camión circulaba por la noche por Berlín, supe que había pasado algo malo», cuenta el transportista, dueño de ocho camiones. En ese momento, su conductor debería estar descansando.

Al refererirse a su primo, Zurawski sólo tiene buenas palabras: era un conductor experimentado y una buena persona. «Si se bebía dos cervezas el sábado, el domingo no se subía al camión».

La familia está conmocionada. El padre de su primo tuvo que ser ingresado por la noche en el hospital donde le dieron fuertes tranquilizantes, cuenta Zurawski. Su primo estaba casado y tenía un hijo de 17 años. Después, muestra a los periodistas una foto de su primo en el móvil, que se hizo sólo unas horas antes de su muerte en un restaurante berlinés.

No sólo el transportista está conmocionado por el atentado. En Sobiesmysl no deja de hablarse de lo ocurrido en la capital alemana. Barbara y Kazimir Matuk viven frente a la casa de Zurawski. El lunes por la noche, al ver las primera imágenes en la televisión y en Internet, pensaron en un primer momento que era su hijo Slawomir, de 34 años, que trabaja también para Zurawski y que el lunes llevó un camión similar a la capital alemana.

La familia vivió duros momentos de incertidumbre hasta que su hijo les llamo por teléfono para decir que estaba bien. «Era como la ruleta rusa», dice Barbara Matuk. Podría haber sido también Slawomir.