Merkel intenta apagar las críticas por la desorganización policial tras el atentado

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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MICHAEL KAPPELER | AFP

Aliados y opositores subrayan los agujeros de seguridad que el terrorista de la Breitscheidplatz ha sacado a la luz

23 dic 2016 . Actualizado a las 08:23 h.

Tras el duelo por las doce víctimas mortales y la preocupación por la evolución del casi medio centenar de heridos registrados en el atentado protagonizado por el camión de la muerte el pasado lunes por la noche, llega la hora de la batalla política. La tormenta se ha desatado con fuerza sobre la canciller, Angela Merkel, ya sometida a enormes presiones por el ala más derechista de su partido para endurecer la postura sobre los migrantes y reducir las facilidades para conceder permisos de residencia para los refugiados que llegan por miles a Alemania.

Ayer, las críticas de aliados y opositores hacia Merkel y, sobre todo, hacia la policía y los servicios de inteligencia, se multiplicaron a raíz de los fallos que permitieron huir al tunecino sospechoso de atacar el mercadillo navideño de la Breitscheidplatz, pese a estar fichado como un islamista peligroso.

Además de las críticas recurrentes sobre su política de acogida de refugiados, Merkel tendrá que afrontar la controversia causada por la descoordinación de las autoridades a la hora de vigilar al principal sospechoso, Anis Amri, cuyo perfil desvela un peligro potencial desde hace meses.

El caso de Amri pone la «lupa» sobre las lagunas del sistema, lamentó un miembro de la misma familia política de Merkel, Stephan Mayer. «Un fracaso en el procedimiento de expulsión», recogía la portada del diario alemán Bild, mientras que el conservador Die Welt hablaba de una pifia de las autoridades. «Lo tenían en el punto de mira y aún así consiguió desaparecer», señalaba Der Spiegel. Para el diario Darmstädter Echo, uno de los problemas es la gran cantidad de escalones de poder y de autoridades del Estado federal. «¿Por qué alguien como él ha podido jugar al gato y al ratón con las autoridades encargadas de la expulsión?», se preguntaba.

Falta de respuesta

Si la gestión previa de la situación de Anis Amri puede considerarse como calamitosa, la reacción policial posterior a la embestida del camión de la muerte no sirve para redimir demasiadas culpas. En Alemania hay consenso general en que la policía perdió demasiado tiempo antes de centrar su investigación en el tunecino, pese a haber encontrado un certificado de identidad suyo en el camión utilizado en el ataque al mercadillo.

La policía berlinesa aseguró que la billetera que contenía este documento no fue hallada hasta el martes, lo que explicaría que los investigadores centraran sus pesquisas inicialmente en un sospechoso pakistaní al que había seguido un testigo, que finalmente fue exculpado tras no hallarse evidencias suficientes de su presencia en el camión.

Merkel respondió a todos esos reproches con una visita ayer a la sede en Berlín de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), el organismo que se ha situado al frente de la investigación. La canciller defendió su trabajo y aseguró que se está realizando un «trabajo muy profesional y hay una buena cooperación entre los distintos organismos implicados. «Están trabajando muy duro porque saben que hay millones de personas que esperan que el autor sea detenido pronto», afirmó intentando transmitir un mensaje de calma y tranquilidad a sus ciudadanos.

Elogio de la sensatez

La canciller admitió que «desde hace tiempo sabíamos que Alemania era un objetivo de los islamistas» y subrayó que Berlín puede contar con la colaboración y el apoyo de otros países que también han sido víctimas de atentados en el pasado y que «saben cómo tratar estos retos».

«Estoy convencida de que seremos capaces de superar la prueba porque tenemos a personal capacitado que está haciendo todo lo posible para resolver la situación», insistió la canciller. Tras referirse a los valores de «democracia y libertad», Merkel se mostró «confiada en que seremos capaces de mantener nuestro modo de vida. Me siento muy orgullosa de que en los últimos días, desde que se produjo el atentado, la mayoría de los ciudadanos hayan respondido con sensatez a lo ocurrido», quiso dejar claro ante el aluvión de críticas recibidas en las últimas horas.

Un camionero inglés recauda más de 59.000 euros para la familia del polaco asesinado

Un camionero británico recaudó cerca de 50.000 libras (alrededor de 59.000 euros) para la familia de su colega polaco asesinado para usar su camión en el atentado contra un mercado navideño de Berlín.

Dave Duncan, que organizó la colecta en las redes, dijo que le había impresionado la historia de Lukasz Urban, que tenía 37 años. «Aunque no conocí a Lukasz, la historia de su muerte prematura me impactó y horrorizó. Así que, como colega, decidí recurrir a la comunidad de camioneros y más allá para poder ayudar un poco», explicó.

Polémica por la filtración policial a un ultraderechista de Pegida de que el autor del ataque era un islamista tunecino

Apenas dos horas después de que el Scania de matrícula polaca irrumpiese en la Budapeststrase y arrollara a la multitud causando doce muertos, toda Alemania creía que el principal sospechoso del ataque terrorista era un veinteañero pakistaní con antecedentes por asalto sexual. Solo una voz se alzó en las redes para dar un dato contrario. El ultraderechista Lutz Bachmann, uno de los miembros fundadores de la formación Patriotas Europeos contra la Islamización, es conocido en Alemania por su acrónimo, Pegida, dijo que el autor de la masacre era un tunecino fichado por la policía.

Pegida está considerado como el más ultraderechista de cuantos forman parte legal del espectro político germano. Como su propio nombre indica, están en contra de lo que ellos bautizan como «invasión silenciosa» de musulmanes procedentes de zonas en conflicto.

Los simpatizantes de Pegida se han visto envueltos en peleas y acusaciones de todo tipo por sus ideas de tinte racista. El propio Bachmann fue condenado a pagar una multa de 9.600 euros tras un juicio en el que fue acusado de incitar a la violencia en Dresde.

«Información interna de la dirección de la Policía de Berlín: autor, tunecino musulmán. Que el fiscal federal asuma indica la veracidad», escribía el líder de Patriotas contra la Islamización de Occidente en la red a las 22.16 hora local del mismo día del atentado. «Queridos medios, lo confieso, por supuesto solo contaba con mi bola de cristal, no con un informante. Y ahora, por favor, silencio, ¿ok?», respondía ayer el propio Bachmann en un tuit a los que exigían responsabilidades por la supuesta conexión del partido ultraderechista con la cúpula policial alemana. Partidos como Los Verdes exigieron la inmediata apertura de una investigación para esclarecer el alcance de esa conexión.

Horas antes de su propio autodesmentido, Bachmann respondía al diario Bild, uno de los que destapó la existencia del topo de los ultraderechistas en la policía, que su informante «no es ningún topo. Solo es una persona que está harta de que se le mienta a todos los alemanes de forma sistemática». El debate amenaza con llegar al Parlamento en las próximas semanas.

Los mercadillos reabren después del luto

El mercadillo de la Breitscheidplatz reabrió ayer al público bajo la sombra del atentado del lunes y el recuerdo a las víctimas del camión de la muerte. «No fue fácil tomar la decisión de reabrir», confesaban sus gestores tras recibir la autorización de la policía para volver a la actividad. Flores en el suelo, abrazos y lágrimas, más policía y bloques de hormigón armado bloqueando los accesos a la plaza son algunas de las huellas que ha dejado la tragedia en el siempre animado mercadillo.