La economía crece sin domar el paro

Raúl Álvarez

ACTUALIDAD

PACO RODRÍGUEZ

El crecimiento económico, acompasado con con España y Europa, se ralentizará en un año en el que el desempleo ronda las 85.000 personas y abundan las contrataciones precarias

29 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Acompasada a los vaivenes del ciclo económico español, la economía asturiana ralentizará este año su crecimiento y seguirá a la cola de las comunidades autónomas clasificadas según su producto interior bruto. En esa predicción coinciden tanto las previsiones oficiales de la Contabilidad Nacional de España como los informes privados de uso generalizado en Asturias, como los del servicio de estudios del banco BBVA y el observatorio universitario Hispalink. En lo que no hay coincidencia es en la intensidad del frenazo, que según el BBVA será más brusco y según el resto de estudio, más suave. Después de cerrar el 2015 con una expansión del 3,1%, la mayor desde el 2007, el último ejercicio anterior a la crisis económica, el Principado crecerá este año a una tasa situada entre el 2,1% y el 2,3% y a un ritmo similar el año que viene.

El dato es un típico ejemplo de vaso que, según la percepción del observador, puede describirse como medio lleno o medio vacío. La buena noticia es que la región sumará su tercer año seguido de crecimiento después de la depresión del lustro anterior. La mala es que sigue siendo la comunidad española con menor empuje (el BBVA la sitúa como la última este año y solo por delante de Galicia en el 2017) y que, como es habitual, toda conversación sobre sus indicadores económicos desemboca en el paro. El ritmo de reducción del desempleo sigue siendo demasiado lento. La tasa al final de año superará, probablemente el 17%, lo que, en términos humanos, significa que más de 84.000 asturianos terminarán el año en busca de una ocupación.

Contra esa realidad tozuda de un mercado laboral que, después de la intensa destrucción de puestos de trabajo que tocó techo en el primer trimestre del 2013, no consigue volver a las tasas de ocupación del primer decenio del siglo, cuando el desempleo cayó al 7% y se acercó a unas cifras aceptables en Europa. A finales de noviembre, el número de afiliados a la Seguridad Social pasaba de 354.000 personas, unas 5.500 más que doce meses antes, mientras que, en cifras absolutas, ahora hay 7.000 asturiano menos inscritos en las oficinas de empleo que hace un año. Sin embargo, ni siquiera la inminencia de la campaña navideña del comercio animó a las empresas el mes pasado, que acabó con un ligero aumento del paro. Los sindicatos, además, recuerdan cada mes, al hacer sus análisis de las cifras actualizadas, que la creación de empleo de calidad es mínima. Casi el 90% de los nuevos contratos son temporales y, mientras tanto, crece el número de quienes por voluntad propia o falta de otras soluciones se dan de alta como autónomos. Ya son más de 75.700 en Asturias.

Aunque la inflación sigue bajo control -la proyección para finales del año la sitúa en el 0,3%- y algunos indicadores del consumo, como las matriculaciones de coches, indican cierta consolidación de la confianza y el retorno de un espíritu más optimista entre los asturianos, la desigualdad en la salida de la crisis añade otra capa de preocupaciones. Casi la mitad (el 47%) de los jóvenes menores de 25 años siguen sin encontrar un trabajo, una cifra que causa incredulidad en los estudios europeos. Por géneros, la tasa entre los hombres (19%) supera la de las mujeres (15%). También es dramática la situación del 9% de los mayores de 55 años que no encuentran un trabajo con el que redondear sus cotizaciones sociales antes de la jubilación.