El supuesto responsable del ataque, Anis Amri, tenía en su teléfono el número del sospechoso, un hombre de 40 años
29 dic 2016 . Actualizado a las 01:24 h.La policía berlinesa arrestó ayer de forma preventiva a un tunecino de 40 años, sospechoso de haber contactado con Anis Amri, su compatriota y el presunto conductor del camión que irrumpió hace diez días en el mercado navideño de la Breitscheidplatz matando a doce personas.
«Podría estar involucrado en el ataque», aseguró la Fiscalía Federal, que ordenó detener al supuesto cómplice tras hallar su número de teléfono en el móvil que Amri se dejó olvidado en el vehículo. Es más, los agentes ya han registrado su vivienda y locales comerciales con la esperanza de encontrar alguna pista que aclare si hubo o no redes yihadistas implicadas en la masacre.
Der Spiegel informaba de que fue el sistema de freno automático el que obligó a parar al camión de gran tonelaje, evitando así la muerte de aún más transeúntes. Ayer se supo que entre las 12 víctimas mortales y los 55 heridos se encuentran ciudadanos procedentes de España, Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Finlandia, Líbano, Hungría, Israel, Polonia, Ucrania y Chequia.
Entretanto, las fuerzas de seguridad siguen investigando el pasado y la huida de Amri, que llegó a Alemania en julio de 2015, solicitó asilo y vivió entre los estados de Berlín y Renania del Norte-Westfalia. Dos días después de cometer el atentado el joven de 25 años tomó un autocar en la estación holandesa de Nimega que le llevó hasta Francia y posteriormente a Italia, donde fue finalmente abatido en Milán. También trascendió que el yihadista se hizo un selfie en la cabina del camión instantes antes del atentado y que lo remitió a su hermano diciéndole que «todo está bien. Reza por mí».
El ataque contra el mercadillo navideño ha reabierto el debate sobre la falta de seguridad en la locomotora europea, a escasos días de que se cumpla el primer aniversario de las agresiones contra mujeres perpetradas supuestamente por refugiados la pasada Nochevieja en Colonia. El gobierno local ya ha decidido redoblar el dispositivo de seguridad. Hasta 1.500 agentes actuarán «con contundencia» ante cualquier conato de violencia, afirmó Jürgen Matthies, jefe de la policía de Colonia. Las más de mil denuncias por abuso sexual presentadas aquella noche provocaron un giro radical en la opinión pública, que pasó de la solidaridad al rechazo hacia los refugiados.
Sube el apoyo a Merkel
El episodio le restó popularidad a la canciller alemana, que ha ido endureciendo paulatinamente el derecho de asilo debido a la presión de sus correligionarios y sus socios más conservadores de la gran coalición. Pero el último sondeo demoscópico publicado ayer por el instituto Forsa le concede un 52 % del apoyo, lo que supone un incremento del 2 % frente a la semana pasada y su mejor puntuación en lo que va de año.
«Siempre que la gente está exaltada por actos violentos, los electores tienden a evitar experimentos y prefieren apoyar al partido que está en el Gobierno», declaró el director de Forsa. Aunque también el xenófobo AfD, que relaciona el atentado con la crisis migratoria, logró aumentar su respaldo y se coloca ya en el 12 % de intención de voto.
Cifra récord de migrantes que dejaron voluntariamente Alemania en el 2016
El número de migrantes que abandonaron Alemania en el 2016 de forma voluntaria registró el nivel más alto en 16 años. Unas 55.000 personas salieron del país centroeuropeo por su propia voluntad para regresar a su país de origen, en comparación con las casi 20.000 personas que lo hicieron en el 2015, a tenor de la información publicada por el diario muniqués Süddeutsche Zeitung, que cita datos de la Oficina Federal de Migración y Refugiados (BAMF).
La mayoría de las personas que retornaron a sus países provenían de países de los Balcanes y tenían pocas posibilidades de que les fuera concedido asilo en la primera economía europea.
El Gobierno federal endureció sus leyes de derecho al asilo durante el último año, coincidiendo con la llegada de cerca de un millón de refugiados provenientes de países en guerra como Siria. En el 2016, las autoridades calculan que se llevaron a cabo un total de 25.000 deportaciones.
Muchas de ellas serían de carácter voluntario, siendo los propios migrantes quienes abandonan el país por su propio pie con el objetivo de evitar una expulsión obligatoria que, a la postre, llevaría aparejada la prohibición de poder volver a entrar en Alemania durante varios años. Además, las autoridades alemanas conceden ayudas por un valor de 3.000 euros a aquellos inmigrantes en situación ilegal que decidan dejar el país voluntariamente.
En este sentido, el Süddeutsche Zeitung apuntó que unos 15.000 ciudadanos provenientes de Albania optaron por regresar por su propio pie a su país de origen, constituyendo el grupo más numeroso que secundó retornos voluntarios. Por detrás de Albania se situaron Serbia, Irak y Kosovo, países que registraron cada uno 5.000 retornos voluntarios.
Más rechazados
Asimismo, la prensa alemana informó recientemente de que, desde enero de este año hasta finales de noviembre, la Policía germana también ha habido un aumento en el número de inmigrantes que han sido rechazados en la frontera alemana: unos 20.000.
El diario Neue Osnabrücker Zeitung señaló a este respecto que las fuerzas de seguridad del país negaron la entrada en la frontera, en aeropuertos y en puertos de mar a un total de 19.720 personas. Estas cifras suponen un incremento de más de un cien por cien en relación al año 2015, cuando las autoridades alemanas no permitieron la entrada al país a 8.913 migrantes.