Turquía se lanza a la caza del asesino del EI

Las fuerzas de seguridad creen que el atacante es un hombre de unos 25 años oriundo del noroeste de China, aunque también investigan células del Estado Islámico procedentes de Uzbekistán y Kirguizistán

Primera imagen del autor de la matanza de Estambul
Primera imagen del autor de la matanza de Estambul

Redacción / La Voz

El Estado Islámico asumió ayer la autoría de la masacre en la discoteca Reina de Estambul durante la fiesta de Nochevieja, en «venganza» por los bombardeos en Siria que efectúa Turquía, un «servidor de la Cruz». Las fuerzas de seguridad turcas lanzaron ayer una ofensiva para dar caza al autor del ataque que acabó con 39 vidas y dejó 65 heridos, y ya han detenido a doce sospechosos de estar implicados.

Los hombres del califa de Abu Bakr al Bagdadi advierte al presidente Recep Tayyip Erdogan que esto solo es el comienzo: «Que el Gobierno apóstata de Turquía sepa que la sangre de los musulmanes que se está derramando por los bombardeos de sus aviones va a convertirse en fuego en su propia casa», dice el texto difundido por el EI a través de su agencia de propaganda, Amaq.

«Un heroico soldado del califato atacó una de las discotecas más famosas, donde los cristianos celebraban su fiesta apóstata», afirma la nota. Las fuerzas de seguridad creen que el atacante es un hombre de unos 25 años oriundo de la región china de Sinkiang, poblada mayoritariamente por uigures de religión musulmana y con una lengua similar al turco. Otra línea de investigación apunta a militantes de Uzbekistán o Kirguistán, de la misma célula del EI que perpetró el atentado contra el aeropuerto de Atatürk en junio. Y es que los servicios de inteligencia turcos ven considerables similitudes entre ambos atentados.

Formación militar

Los expertos antiterroristas apuntan que el atacante tiene formación militar. Las imágenes muestran que actuó como un profesional y, por su forma de caminar, podría haber recibido un tiro en su pierna derecha, según un experto a la CNNTürk.

El viceprimer ministro de Turquía, Numan Kurtulmus, aseguró que están cerca de identificar al asesino del EI, ya que cuenta con sus huellas dactilares y conoce su apariencia. El hombre disparó más de 180 balas en siete minutos contra los asistentes a la fiesta de Nochevieja del exclusivo club a orillas del Bósforo, vaciando seis cargadores de su fusil de asalto, según fuentes de la investigación citadas por el diario Hürriyet. Además, como declararon varios testigos, disparó a conciencia a la cabeza de personas que yacían en el suelo.

A continuación, se habría cambiado de ropa y habría limpiado su arma. En medio del pánico habría abandonado el club alejándose en un taxi. Al conductor le habría dicho al bajar que no tenía dinero para pagar el viaje.

El diario escribió que el atacante también se había acercado en taxi al club nocturno en el barrio de ocio de en Ortaköy, un barrio del distrito de Besiktas, en la orilla europea de la ciudad. Debido al intenso tráfico en Nochevieja, se habría bajado cerca del club Reina para recorrer los últimos metros a pie.

Entre las víctimas había al menos 26 extranjeros, la mayoría de países árabes y también dos residentes en Baviera, uno de ellos con doble nacionalidad turco-alemana. Los atentados han provocado el desplome del sector turístico. Los datos oficiales vaticinan un descenso de turistas de más del 30 % al cierre del 2016.

Disparó 180 balas y vació seis cargadores de su fusil en apenas siete minutos

Ankara mantiene su ofensiva en Siria

La incursión militar turca en Siria ha disparado la venganza de los grupos terroristas, pero Ankara dejó claro ayer que la ofensiva continuará hasta que se eliminen todas las amenazas a las que se enfrenta. La operación Escudo del Éufrates tiene como objetivo tanto alejar al Estado Islámico de su frontera como evitar que las milicias kurdo sirios proclamen un Estado propio.

Los rebeldes sirios, apoyados por el Ejército turco, tratan desde hace semanas de apoderarse de Al Bab, bastión del EI en el norte de Siria. La Fuerzas Armadas informaron ayer de que aviones turcos y rusos atacaron objetivos del EI en Al Bab y mataron a 22 yihadistas. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, en esos bombardeos perecieron tres líderes del califato y cinco combatientes del Frente al Nusra.

El Estado Islámico no suele tardar en publicitar la autoría de un atentado, pero en Turquía su modo de actuar ha sido muy distinto hasta hace pocos meses: mantuvo silencio tras el atentado contra turistas alemanes en Estambul de hace un año o el del aeropuerto de esa ciudad. El hecho de que no reivindicara los atentados se debía a un intento de no poner demasiado en su contra a la población suní conservadora y también al Gobierno turco. El presidente Erdogan fue acusado durante mucho tiempo por Occidente de haber impulsado a grupos islamistas radicales o de su actitud de mirar para otro lado ante el paso de los yihadistas por su territorio camino de Siria. En julio del 2015, Turquía incluso negó a EE.UU. el uso de la base aérea de Incirlik para lanzar ataques contra el EI en territorio sirio. Sin embargo, la situación cambió cuando las tropas turcas se implicaron activamente en la guerra siria el pasado agosto. Fue entonces cuando el califato decidió romper su silencio.

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