El silencio oficial de Turquía desata la confusión sobre el autor de la masacre

Kirguistán se une a la investigación para aclarar si se trata de uno de sus ciudadanos


redacción / AGENCIAs

La policía de Turquía filtró ayer imágenes del presunto autor del atentado en el club Reina de Estambul, pero sin divulgar su nombre y origen, lo que ha alimentado versiones erróneas y contradictorias en los medios. La censura oficial solo ha provocado más miedo e incertidumbre entre los ciudadanos de a pie. Mientras, el atacante sigue prófugo.

En medio de la confusión, el Gobierno islamista de Recep Tayyip Erdogan extendió por segunda vez el estado de emergencia, impuesto en el país desde el fallido golpe de Estado de julio.

Varios medios turcos emitieron imágenes de vídeo estilo selfie en las que se ve al atacante caminando por la plaza Taksim, en el centro de Estambul, supuestamente antes del atentado.

La mayoría de los informes de prensa coinciden en que el sospechoso es un ciudadano kirguís que en el pasado habría luchado con el Estado Islámico (EI) en Siria. Lo que explicaría su dominio de un fusil de asalto y su forma profesional de llevar acabo el ataque que acabó con 39 vidas en la fiesta de Año Nuevo. Las autoridades de Kirguistán afirmaron ayer que están trabajado con los investigadores turcos para ayudarles a identificar al atacante, sin embargo descartaron que se trate de Lakhe Mashrapov, un kirguís de 28 años, cuya foto y pasaporte circuló ayer en los medios y las redes sociales. En una entrevista a la agencia local Turmush, el propio Mashrapov explicó que voló de Biskek, capital de Kirguistán, a Estambul el 1 de enero por motivos de trabajo. Una vez finalizada su visita, regresó al aeropuerto, donde fue interrogado una hora por su parecido físico con el sospechoso. Tras las comprobaciones, los agentes «se disculparon y me permitieron embarcar», explicó.

«Especialmente elegido»

El periodista de Hürriyet Abdulkadir Selvi, cercano al poder, asegura que las autoridades identificaron al atacante y que este combatió en las filas del EI en Siria. Estaba entrenado para el combate urbano y fue «especialmente elegido» para perpetrar el atentado contra la discoteca, asegura. El yihadista utilizó cargadores dobles para optimizar el tiempo de recarga y apuntó siempre al torso de las víctimas, según fuentes de la investigación.

De acuerdo con el diario Hürriyet, el sospechoso en noviembre del 2016 se instaló con su mujer y dos hijos en la ciudad de Konya, en el centro de Turquía, junto a otras tres familias extranjeras. Desde allí habría viajado solo a Estambul dos días antes de perpetrar la masacre.

Tras el ataque, el supuesto autor de los hechos subió a un taxi y se bajó a los pocos kilómetros argumentando que no tenía dinero. Según la declaración del taxista, el sospechoso hablaba bien turco y le pidió su teléfono para hacer una llamada que la policía pudo rastrear. Esta pista llevó a los agentes hasta los barrios de Zeytinburnu y Basaksehir, en la parte europea de Estambul, donde la noche del lunes se llevó a cabo una amplia operación policial con la detención de varias personas de Uzbekistán y Kirguistán. Redadas que habrían sido infructuosas.

Su mujer, que supuestamente figura entre las personas arrestadas, aseguró a la CNNTürk que se enteró del atentado por los medios y que desconocía la ideología terrorista de su marido. La policía arrestó a dos extranjeros en el aeropuerto Atatürk de Estambul por su presunta relación con el ataque, aunque sin dar más detalles. Así, el total de detenidos tras el atentado asciende a dieciséis entre Estambul y Konya, indica el rotativo HaberTürk.

A medida que avanza la investigación surgen nuevos interrogantes: la policía investiga cómo el atacante conocía todas las puertas de salida del club Reina, incluso algunas que solo sabía el personal. También sabía dónde se podía esconder antes de abandonar el club, y tenía conocimiento del nivel de seguridad de la sala.

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