Crece el número de empresas en la región pero los proyectos impulsados por Galicia, Castilla y León, Andalucía y Cataluña relegan al Principado a un segundo plano
07 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.A Asturias se le está escapando un negocio multimillonario. El incipiente sector de los drones gana peso en la región pero lo hace a un ritmo lento que nada tiene que ver con los grandes proyectos que se están desarrollando en el resto de España. En el Principado crece el número de empresas y el Gobierno regional tiene habilitada una línea de ayudas para potenciar este tipo de iniciativas. Aún así, las cifras de inversión son muy pobres en comparación con las de otras comunidades autónomas como Galicia, Andalucía, Castilla y León o Cataluña, que son los referentes nacionales y las que aspiran a liderar un negocio que solo el año pasado, según uno de los estudios más recientes, elaborado por la consultora Research and Markets, movió 6.000 millones. Diferentes informes señalan que esa cantidad podría triplicarse en el próximo lustro.
Para impulsar este tipo de actividades, el Principado tiene disponible una línea de ayudas a través del Centro Europeo de Empresas e Innovación del Principado de Asturias (CEEI), dependiente de la Consejería de Industria. Desde hace 5 años, según explican desde el Gobierno autonómico, los emprendedores con ideas y proyectos en mente relacionados con drones han ido «in crescendo», lo que incluso ha llevado a que «numerosas empresas» ya puestas en marcha se hayan interesado por la utilización de drones en sus procesos.
En los últimos 3 años, se han materializado 7 proyectos en empresas y varios están «madurando» su puesta en marcha. Industria reconoce que el sector de los drones representa «infinitas posibilidades» y que la «fiabilidad de la tecnología y el desarrollo de un marco regulatorio» en el sector serán cruciales para seguir explorando las opciones de negocio «tanto a nivel global como local».
En estos momentos hay, según el Principado, 46 personas o empresas habilitadas para trabajar con drones con domicilio en Asturias. La inmensa mayoría de ellos se agrupan en la asociación Dronast, cuyo presidente es Pelayo Álvarez-Valle. En su opinión, la situación del sector en la región poco o nada tiene que ver la que viven Cataluña, Castilla y León, Galicia o Andalucía, las comunidades más adelantadas del país en esta materia.
Reconoce que el Gobierno regional tiene líneas de ayudas abiertas, pero que son para momentos concretos y proyectos determinados. El presidente de la asociación asegura que «tienes que gastar mucho dinero y después solo te devuelven un porcentaje que, en ningún caso, cubre el 100% de la inversión». Además, sostiene que esas ayudas no se conceden «específicamente por ser drones» sino que lo hacen por agruparse en el sector de las nuevas tecnologías. «En Asturias, cuando hablas de poner dinero no te hacen caso», añade Álvarez- Valle, por lo que descarta que aquí puedan desarrollarse proyectos de la envergadura de otras regiones.
Por ello, el presidente de Dronast afirma que por el momento el negocio de los drones está en «la venta de equipos» y no en hacerlos volar. Sostiene que de las aproximadamente 1.850 empresas que existen en España tan solo pueden vivir de ello unas 50, y que ninguna está en Asturias». «Aquí no hay ninguna que viva de volar drones», sentencia.
Comunidades líderes
El objetivo de algunas comunidades españolas es ser el referente europeo de la aviación no tripulada, para lo que están gastando millones de euros. Galicia es uno de los referentes con el CIAR (Centro de Investigación Aeroportada de Rozas). La Xunta ya ha garantizado otros 8 millones de euros para el CIAR de Rozas en los presupuestos del 2017. Hasta el momento, la Xunta ya ha aportado 40 millones de fondos propios y ha logrado el desembolso de otros 75 por parte de Indra e Inaer, sus socios industriales. El proyecto incluirá la subcontratación de 18 empresas, 13 centros tecnológicos y las tres universidades.
Pero el gallego no es el único proyecto puesto en marcha. El último en sumarse a la disputa es el centro de drones de Moià (Barcelona), que se convertirá en la base operativa de pruebas de todas las empresas del sector incubadas por la Agencia Espacial Europea, según un acuerdo presentado por el Gobierno catalán.
Además, León tiene la sede europea de la Asociación Internacional para Sistemas de Vehículos no Tripulados (Auvsi, por sus siglas en inglés), que es una organización con más de 7.500 miembros repartidos por 60 países que promueve el uso de las nuevas tecnologías, la robótica y los drones.
También pugna por el liderazgo Andalucía, sobre todo después de que el Consejo de Ministros aprobara la concesión de 8 millones de euros para impulsar el abandonado proyecto CEUS (Centro de Excelencia de Sistemas no Tripulados), en el aeródromo de El Arenosillo (Huelva). El programa requiere en su conjunto una inversión de 40 millones (32 con cargo al Ministerio de Economía a través de fondos europeos; 6 de la Junta de Andalucía, y los 2 restantes por cuenta del Ministerio de Defensa).
Con este panorama y la falta de proyectos sobre la mesa, el Principado está condenado a un papel secundario en este nuevo negocio.
Sectores de negocio
Los proyectos de negocio relacionado con los drones suelen ser de dos tipos. Por un lado están los centrados en la fabricación y servicios asociados; y por el otro los relacionados con volar los dispositivos con fines variados como la ingeniería, topografía o fotografía.
Los proyectos de vehículos aéreos no tripulados viven un momento de auge y de exploración de los nichos de mercado en los que son más eficientes, y entre ellos destacan, por ejemplo, el transporte, la logística, control y mantenimiento de infraestructuras o toma de imágenes y datos. Estas aplicaciones pueden utilizarse en sectores como la agricultura, energía, minería, industria o comercio.