Las hijas del expresidente recomiendan a las dos jóvenes que saldrán en los próximos días de la Casa Blanca que disfruten la nueva época que van a vivir
13 ene 2017 . Actualizado a las 12:23 h.Las hijas mellizas de George W. Bush saben lo que es dejar atrás la vida como hijas del presidente de Estados Unidos. Es una época de cambios, difícil en muchas ocasiones y con un montón de retos a los que hacer frente. Y han querido compartir su experiencia con las dos hijas de Obama, que en las próximas semanas pasarán por la misma situación por la que hace ocho años las Bush pasaron.
Y lo han hecho en una carta de apoyo que han publicado en la revista Time. «Malia y Sasha, hace ocho años en un frío día de noviembre, os dimos las bienvenida en los escalones de la Casa Blanca. Vimos la luz en vuestros ojos, pero también la cautela, mientras ambas contemplabais el que sería vuestro nuevo hogar. Ambas no dudamos en salir pronto de nuestros trabajos en Baltimore y Nueva York para viajar en Washington y mostraros los alrededores de vuestra nueva casa», comienza la emotiva misiva de las hijas del presidente 43 de EE.UU, que continúa: «Os mostramos el Dormitorio Lincoln y las que antes eran nuestras habitaciones. Os presentamos a todos los que trabajan allí -jardineros, mayordomos...-, esa gente que se dedica a convertir esta casa histórica en un verdadero hogar. Las cuatro recorrimos los majestuosos pasillos de la casa, un paseo que vosotras no tuvisteis oportunidad de hacer hasta que os mudasteis. Cuando recorríais la barandilla que va al solarium, como nosotras lo habíamos hecho cuando teníamos ocho año, y ahora otra vez como chicas de 20 persiguiendo a nuestra juventud, vuestra alegría y risa eran realmente contagiosas».
Las hermanas Obama, al igual que las Bush en su momento, han sido durante estos ocho años dos jóvenes analizadas, seguidas y muy comentadas. Y eso ha sido complicado, pero también ha tenido sus beneficios. «En ocho años habéis hecho y visto tantas cosas. Habéis estado en las puertas de la celda de Robben Island donde Nelson Manderla estuvo encarcelado durante décadas. Habéis viajado a Liberia y a Marruecos con vuestra madre para hablar con las chicas sobre la importancia de la educación. Las niñas de allí se vieron en vosotras, vieron lo que podían llegar a ser en la vida si seguían estudiando y aprendiendo. Habéis asistido a cenas de estado, caminasteis en parques nacionales, os reunisteis con líderes internacionales y os las arreglasteis para no reíros de las bromas de vuestro padre durante el perdón anual del pavo de Acción de Gracias. Todo eso mientras erais niñas, que como otras niñas de vuestra edad asistían al colegio y hacían amigas. Os hemos visto crecer para pasar de niñas a impresionantes mujeres con gracia y encanto».
Bárbara y Jenna Bush incluso se han comparado con las dos jóvenes que ahora abandonan la Casa Blanca para empezar una nueva vida. «Y durante todos estos años os habéis tenido la una a la otra. Como nosotras hicimos en su momento. Ahora estáis a punto de uniros a otro nuevo club, el de los ex primeros hijos, una posición que no habéis buscado y que no tiene directrices. Pero que también tiene muchas cosas que esperar. Estaréis escribiendo la historia de vuestras vidas, más allá de la sombra de vuestros famosos padres, pero siempre llevaréis con vosotras las experiencias de los últimos ocho años».
Además de para las dos hijas Obama, las Bush tienen un recuerdo para las personas que trabajaron en el que fue su hogar durante la presidencia de su padre. A las hijas de Barack les lanzan una recomendación «Nunca olvidéis a la maravillosa gente que trabaja en la Casa Blanca. Quien nos dio la bienvenida a nuestra casa cuando solo teníamos 7 años cuando nuestro abuelo era presidente fue Nancy, la florista de la Casa Blanca. Ella nos ayudó a hacer coloridos ramos para que estuviéramos entretenidas y así decorar la cama de nuestros abuelos. Veinte años después, Nancy hizo las flroes para la boda de Jenna. Cuidad y apreciar a vuestra propia Nancy. Nosotras también mantenemos contacto con el que fue nuestro Servicio Secreto. Formaron parte de nuestro crecimiento como personas, estuvieron ahí para las primeras citas, los primeros besos, e incluso nuestro compromiso y nuestra luna de miel. Sabemos que no siempre fue fácil. Vosotras y nosotras éramos adolescentes perseguidas por hombres con mochilas. Pero ellos arriesgaron sus vidas por nosotros».
En las últimas líneas de la extensa carta les piden y ruegan que disfruten de la universidad como ellas hicieron. «Ya no tendréis el peso del mundo sobre vuestros hombros. Explorad vuestras pasiones. Aprended quien sois realmente. Cometed errores, porque se os permite hacerlo. Seguid rodeándoos de amigos leales que os protegerán ferozmente. Aquellos que os juzgan, no os quieren, y por tanto sus palabras no deben pesaros jamás».
Pero quizás la mejor recomendación, y la que más deben llevar como bandera, es la última: «Habéis vivido la increíble presión que supone vivir en la Casa Blanca. Habéis escuchado una y otra vez duras críticas hacia vuestros padres, de gente que ni tan siquiera los conocía. Vuestros padres, para los que a pesar de la importancia de sus cargos seguisteis siendo una prioridad, no solo os mostraron al mundo, sino que además os quisieron compartir con los demás. Como siempre, seguirán estando con vosotras en el inicio de este nuevo capítulo. Pero no solo ellos. Contad con nosotras porque también estaremos ahí para ayudaros en lo que necesitéis».