El paso por el estrecho de Formosa de un grupo de barcos de guerra, liderados por el único portaviones del gigante asiático, pone en alerta a Taipéi
13 ene 2017 . Actualizado a las 20:04 h.El paso del portaaviones chino Liaoning cerca de Taiwán subraya la necesidad de que el país construya sus propios submarinos ante las dificultades para adquirirlos fuera, declaró este viernes el ministro de Defensa, Feng Shih-kuan. El proyecto de construir este tipo de navíos «no solo servirá para proteger la seguridad territorial» sino que supondrá también «una aportación a la seguridad regional», apuntó Feng.
El Liaoning cruzó este miércoles, junto a un grupo de barcos de guerra chinos, los mares del este y del sur de Taiwán de camino al mar de China Mericional, donde realizó maniobras militares para, a continuación, regresar a su base de Qingdao, al norte de China, por el estrecho de Formosa. China también envió en los últimos meses dos grupos de aviones militares, que rodearon la isla sin llegar a entrar en su espacio aéreo. Tanto este tipo de movimientos, especialmente el paso del portaaviones, como la pérdida de un aliado diplomático de la isla, Santo Tomé y Príncipe, que estableció lazos con China, han sido interpretados por Taiwán como prueba de que Pekín ha vuelto al antiguo sendero del enfrentamiento.
China y Taiwán moderaron sus relaciones del 2008 al 2016, cuando el entonces presidente taiwanés Ma Ying-jeou reconoció el Consenso de 1992, por el que Taiwán aceptaba ser parte de China, pero no de la República Popular China. Las tensiones regresaron con la toma de posesión de la presidenta Tsai Ing-wen, del independentista Partido Demócrata Progresista (PDP), que se niega a aceptar que Taiwán sea parte de China, tal como le exige Pekín. Una llamada de Tsai al presidente electo de Estados Unidos Donald Trump, el 2 de diciembre del 2016, desencadenó mayores tiranteces con China, que no ha renunciado al uso de la fuerza para lograr la unificación con Taiwán.