Quienes promueven estas falacias, lo que buscan es que la cuestión sexual -o sea de los sexos- se plantee como un peligro del que protegerse
22 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Con el principio de año, nos ha aparecido otra vez este rumor al que ya llevábamos asistiendo periódicamente en los últimos años, pero en esta ocasión con mayor virulencia. Seguro que han oído hablar de ello: Se trata de un juego erótico supuestamente practicado por adolescentes, que consiste en que varios chicos tienen que mantener la erección mientras varias chicas por turno practican el coito con ellos. Gana el que más tiempo aguante sin eyacular… Y todo ello, por supuesto sin protección alguna, que se sepa.
Yo, que trabajo a diario con adolescentes, me lo venía tomando a broma. Ellos y ellas son los primeros en reírse. Pero este año es tanta la vorágine de publicaciones al respecto, que ha dejado de hacerme gracia para empezar a producirme enfado. Me pregunto de dónde sale este rumor, que es falso a todas luces. No dejo de revisar artículos en donde lo más repetido es que se trata de un juego importado de algún país de Latinoamérica y que puede estar practicándose aquí porque se aprecia un cierto repunte de las infecciones de transmisión genital en la población y tal vez esta sea la causa…
En la publicación de la que parece partir en esta ocasión la gran bola mediática, los expertos consultados afirman que «es imposible de comprobar, porque los adolescentes no lo cuentan» pero que lo que sí han encontrado es más adolescentes con este tipo de infecciones, incluso embarazos no deseados ¿Y esto es novedad? ¿No lo venían alertando las clínicas de planificación familiar desde hace años? Concretamente desde que se dejó de invertir en Programas de Educación Sexual y campañas de promoción de las relaciones sexuales seguras y protegidas.
Meras especulaciones
A lo que íba. En este asunto del «muelle» no hay ningún artículo que no sean meras especulaciones, vagos recursos literarios para hacer que parezca verdad la sospecha de quien suscribe dichas noticias… Dicen que circula un vídeo, pero nadie lo ha visto… «Sé que he existe este juego, aunque no conozco ningún caso», declara una ginecóloga que no tiene reparo en añadir de su cosecha que los jóvenes son «promiscuos y precoces». Incluso hay algunos que recogen supuestas declaraciones de una chica, que se quedó embarazada posiblemente con alguna práctica así, aunque no recuerda nada porque estaba borracha o drogada; En unos artículos ella tiene 14 años y en otros 17; en unos la joven es de Fuenlabrada, en otros de Medellín… y también en muchos de estos artículos confunden la vaginitis con el vaginismo, explicando que este tipo de prácticas puede dar lugar a vaginismo. En fin…
Por supuesto que hay infecciones de transmisión genital. Ya sabemos que una buena Educación Sexual podría disminuir esas cifras. Pero en vez de invertir en ella, se da alas a la alarma social creada por esta y otras leyendas urbanas. Nos podemos preguntar el porqué de esas infecciones. Yo creo que la respuesta la tengo clara. Si se tiene la percepción de que la única consecuencia de un coito es un embarazo y nos protegemos de ese embarazo con la toma de algún anticonceptivo, ya sea postcoital o de uso diario… pues ya está, no nos estamos protegiendo de dichas infecciones. Y esto es así de claro, no solo entre la gente joven, mucha población adulta tiene este mismo criterio a la hora de enfrentar un encuentro erótico ya sea con una pareja estable o con un amante casual.
Una Educación Sexual de calidad, impartida por profesionales cualificados, tendría en cuenta todas las variables que se pueden dar en el encuentro entre los amantes que se desean y que quieren compartir piel y placer. Y con eso no haría falta preocuparse de las consecuencias de uno o varios coitos sin protección, ni con una ni con varias personas. Porque quienes reciben esa Educación Sexual, saben además que el coito es solo una más de la infinidad de conductas eróticas que pueden proporcionar placeres y orgasmos.
¿Qué ganamos con criminalizar la erótica de la juventud? ¿Quién gana con plantear la sexualidad como un peligro del que protegerse? Nos hablaba Michel Foucault en su Historia de la Sexualidad de lo que denominaba “implantación perversa”, que era una fórmula utilizada para someter a los individuos bajo determinadas normas. O dicho de otra forma, «de tanto hablar de desviaciones, se olvida hablar de los caminos», tan cual nos ilustra el doctor Efigenio Amezúa en su obra Teoría de los Sexos (Revista Española de Sexología, Madrid, 1999). Estamos sufriendo un retroceso en el discurso en torno a nuestras sexualidades, al hablar de lo sexual ya no se habla de pecado, salvo en entornos muy concretos… Pero se habla de lo patológico, de los riesgos, del peligro… La moral social prescribe normas a las que hay que atenerse para protegernos de «perversiones». Y luego a nuestros legisladores se les llena la boca con el discurso políticamente correcto del respeto a la diversidad.
No sabemos muy bien quién gana con esta historia del muelle. Pero sí sabemos quién pierde. Pierden todos los intentos de los profesionales de la Sexología por plantear la sexualidad como un valor a cultivar, ya que quienes promueven estas falacias, lo que buscan es que la cuestión sexual (o sea de los sexos) se plantee como un peligro del que protegerse. Pierde la población juvenil, puesta en tela de juicio su capacidad para hacerse cargo de sus encuentros eróticos de una forma cabal y responsable. Pierde la sociedad, envenenada por la desconfianza (de claro tiente xenófobo) hacia las costumbres que nos vienen de fuera a pervertir a nuestra adolescencia.
Y mientras esta leyenda urbana va calando en la sociedad, a nuestros centros educativos van llegando panfletos respaldados por determinadas organizaciones, criticando lo que llaman «leyes de adoctrinamiento sexual», es decir, todas las leyes que se han elaborado para proteger los derechos de diferentes colectivos y sus diversidades sexuales. Y también otros que diseccionan lo que ellos llaman «ideología de género», diciendo que todos los logros en estas cuestiones son un «constructor doctrinal» que se ha «implantado por medio de la manipulación y el engaño»…
¿Es casualidad que todos estos atentados contra nuestras sexualidades se den en el mismo espacio de tiempo? Creo que tendremos que leer un poco más a Foucault… Y prevenir las consecuencias que parecen llegar de ese lado al que se está dirigiendo el péndulo.
Mientras tanto, los profesionales de la Sexología seguimos velando por un Educación Sexual de calidad, cuyo objetivo es entender la Sexualidad como un valor y no como un peligro del que protegerse… Y acercándonos a la diversidades sexuales con actitud empática, para comprender las diferentes realidades y hacerlas comprensibles. Ya saben dónde encontrarnos.