Los diarios coinciden en el rechazo a «uno de los mensajes más ominosos de la historia»
22 ene 2017 . Actualizado a las 09:04 h.«Ultranacionalista y agresivo». Así definieron buena parte de los medios estadounidenses el discurso que Donald Trump pronunció el pasado viernes, con una cascada de reacciones que poco tuvo que ver con la bienvenida a Obama en el 2009. Para muchos, el neoyorquino siguió hablando como un candidato porque no sabe ser presidente y su alocución no fue más que un discurso de campaña reciclado.
En The Washington Post lo describieron como «uno de los más ominosos de la historia», en el que no hizo más que reforzar sus temas estrella de campaña sobre el declive estadounidense. Según un análisis del lenguaje encargado por este rotativo, el 58 % del contenido de la alocución del presidente contenía temas nacionalistas, el nivel más alto desde Ronald Reagan en 1981. Así, el mandatario creó un nuevo espacio de confrontación en la historia presidencial que NBC News definió como «un nacionalismo beligerante», que sitúa al crimen, el desempleo y la explotación extranjera como beneficiados por la mala gestión de las élites de Washington.
Según fuentes de la Casa Blanca, buena parte del discurso fue escrito por Stephen Miller y Steve Bannon, dos de los consejeros más leales al presidente. «No creo que haya habido un discurso así desde que Andrew Jackson llegó a la Casa Blanca», dijo Bannon. «Está enraizado en un profundo patriotismo», presumió el hombre de confianza de Trump, acusado de racismo y antisemitismo.
Las reacciones en la redacción del New York Times fueron de advertencia al sostener que «jamás en tiempos modernos ningún independiente había llegado tan alto como Trump», tras un «dañino» enfrentamiento abierto contra republicanos y demócratas: «En consonancia con su campaña insurgente, el presidente prescindió de los llamamientos a la unidad o de intentar tender puentes a sus oponentes».
Y es que es innegable que para muchos en EE.UU. Trump es una amenaza para el desarrollo del país entero. Así lo defendió en The Wall Street Journal, el columnista Bret Stephens hablando del discurso como «una implacable, inflexible y sin sentido del humor, apelación al miedo y al odio». «La campaña para el impeachment del presidente Trump ha comenzado», añadía pocos minutos después de que Trump finalizase su discurso y mientras las protestas tomaban las calles de la capital. «Fue una investidura oscura», reaccionó The New Yorker.
Ante la amenaza ya instalada en la Casa Blanca, el conocido analista Edgardo Buscaglia pidió reacciones en CNN: «Ningún actor político, empresarial o sindical está proponiendo un plan b ante la llegada de este energúmeno».