Kenzo y Paul Smith pusieron el broche de oro a la semana de la moda que mostró un hombre andrógino, ecléctico y desenfadado
22 ene 2017 . Actualizado a las 19:21 h.El hombre se despide este domingo de las pasarelas de París, donde se mostró andrógino, ecléctico y desenfadado, dando paso a la alta costura, con el estreno de la nueva directora artística de Dior, Maria Grazia Chiuri.
Kenzo o Paul Smith son algunas de las marcas que han puesto el broche a la semana de la moda masculina para el próximo otoño-invierno, que arrancó el miércoles tomando el relevo de Londres y Milán.
El detalle francés
Lanvin, la firma de costura francesa más antigua todavía en actividad, se mostró fiel a sus prendas clásicas como el traje o sus zapatillas deportivas para la ciudad, pero innovó en el detalle: un calcetín de colores por encima del pantalón, una capucha extragrande ladeada que cae por encima de un hombro, o unas mangas amarillas que esconden las manos.
Como Hermès y Dior el sábado, Lanvin mantuvo su pase exclusivamente masculino, pese a la creciente tendencia de hacer desfilar también a las mujeres en los llamados desfiles co-ed.
Officine Générale, una de las marcas de Francia que encandilan a los estadounidenses, explotó «las raíces masculinas francesas», buscando el «detalle que marca la diferencia», según su fundador, Pierre Mahéo.
Un cuello mal abrochado, un pañuelo anudado con picardía, un jersey bajo una camisa, o unos jeans blancos en pleno invierno resaltaron en un desfile de elegancia parisina, con conjuntos armoniosos, poco propensos a la excentricidad.
La colección de la marca china Sankuanz, presente por primera vez en la Semana de París, no pasó desapercibida: apostó por colores chillones como el amarillo o el naranja, y sus eslóganes polémicos impresos en las prendas como Communism never happened (El comunismo nunca sucedió) o Natural Selection.
«No soy un luchador... Solo explico el mundo tal y como es ahora», dijo a el diseñador Shangguan Zhe.
Alta costura en 30 desfiles
La moda no descansa en París. Apenas finalizado el desfile de Kenzo, el último de la semana masculina, el creador libanés Rabih Kayrouz será el primero en exponer su colección de alta costura para la próxima primavera-verano el domingo por la noche.
Kayrouz vive a caballo entre París y Beirut y ve la moda como un «puente» entre la cultura occidental y oriental.
«Me encanta el atuendo oriental, la forma en que envuelve el cuerpo (...) Es muy bello porque reposa sobre los hombros», explicó. «El occidental, parisino, es más ajustado al cuerpo (...) Me gusta este contraste entre ambos».
70 años de Dior
Las miradas estarán puestas en Maria Grazia Chiuri, nueva directora artística de Dior. La casa que celebra este año su 70º aniversario, organizará un baile de máscaras el lunes en ocasión de un desfile.
Schiaparelli, que acaba de entrar en el selecto club de la alta costura, también desfilará ese día. Las otras grandes marcas, como Chanel, Jean Paul Gaultier o Margiela, lo harán durante el resto de la Semana, que finalizará el jueves.
Solo 15 casas tienen derecho a presentarse como alta costura, una designación protegida por la ley francesa y atribuida exclusivamente por el ministerio de Industria. Se caracteriza por confeccionar la ropa a medida, utilizando los tejidos más nobles.
El resto de firmas presentes en esta cita exclusivamente parisina, como Rabih Kairouz o la francesa Vetements, una joven marca de éxito que afirma inspirarse en los barrios populares de la capital, son «invitadas».
La Semana de la Moda en París organiza unos 300 desfiles anuales, un evento que genera un volumen de negocios de 10.300 millones de euros, según la Federación Francesa de la Costura.