China es la gran beneficiada de la decisión de Trump, debido a que la retirada estadounidense supone para Pekín una ventaja estratégica en la zona
25 ene 2017 . Actualizado a las 08:01 h.El mayor tratado de libre comercio de la historia, el Acuerdo Transpacífico (TPP), pende ahora de los hilos que puedan mover para salvarlo los países implicados, entre los que destacan Australia y Japón. La decisión de Donald Trump de retirar a Estados Unidos del acuerdo que Barack Obama promovió con once países a orillas del Pacífico, lo deja herido de muerte. Para su entrada en vigor tiene que ser ratificado, antes de febrero del 2018, por al menos seis países que sumen el 85 % del PIB del bloque. Sin EE.UU., las cuentas se complican.
Las reacciones desde Japón y Australia, las dos principales economías del TPP junto con EE.UU. y Canadá, no tardaron en producirse. «El TPP es un sinsentido sin Estados Unidos porque se desequilibra la balanza entre intereses fundamentales», aseguró Koichi Hagiuda, uno de los portavoces del Gobierno japonés. Por su parte, Malcolm Turnbull, primer ministro australiano, afirmó tras una charla telefónica con su homólogo japonés, Shinzo Abe, que «existe la posibilidad de que el TPP proceda sin Washington».
Esa opción de supervivencia pasaría por contar con China, cuya influencia comercial en la región se intentó frenar con este pacto, que representaba al 40 % de la economía mundial. Al mismo tiempo, esta alternativa supone un varapalo para Tokio que se apresuró en ratificar el acuerdo el primero y que confió hasta el último momento en que el nuevo inquilino de la Casa Blanca cambiara de opinión respecto a su salida del mismo. Para Shinzo Abe, el TPP era una de las claves de su estrategia para impulsar el crecimiento económico de Japón Abenomics como contrapeso a China en la región.
Vía libre
Por su parte, Pekín lleva varios años promoviendo su propia alternativa al TPP con la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), que también busca eliminar barreras tarifarias y no tarifarias pero es menos estricto que el TPP sobre las normas medioambientales y sociales.
Los analistas apuntan a que la salida de EE.UU. deja vía a libre a China, la gran beneficiada con la decisión de Trump, debido a que la retirada estadounidense supone para Pekín una ventaja estratégica en la zona. Sin embargo, la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Hua Chunying, no quiso responder a la pregunta de si Pekín intentaría integrarse en el TPP. Se limitó a repetir que su país respalda los acuerdos comerciales «abiertos, transparentes y en los que ganen todos».
Simultáneamente, en otra conferencia de prensa, Teng Jianqun, experto del Instituto de Estudios Comerciales de China (CIIS), aseguró que «no hay ninguna razón para que China no se una» al el Acuerdo Transpacífico .