Donald Trump pedirá una investigación sobre el fraude electoral en los comicios de noviembre

Diversos medios estadounidenses aseguran que su Gobierno tiene preparada una orden ejecutiva que abriría la puerta a que la CIA utilizase de nuevo cárceles secretas en el extranjero y torturas durante los interrogatorios


Washington

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este miércoles que va a pedir que se lleve a cabo una investigación sobre el «fraude» electoral que se produjo en los comicios del pasado 8 de noviembre, en los que fue elegido.

«Pediré un gran investigación sobre el fraude de votantes, incluidos aquellos que fueron registrados para votar en dos estados, aquellos que eran ilegales e incluso aquellos registrados para votar que están muertos (algunos desde hace mucho tiempo)», ha anunciado en su cuenta personal de Twitter.

«Dependiendo de los resultados, reforzaremos los procedimientos de voto», ha añadido el mandatario.

El martes, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, insistió en que el magnate sigue pensando que «millones» de personas votaron de forma «ilegal» a favor de su rival en las elecciones del 8 de noviembre, Hillary Clinton. Una acusación que lleva días repitiendo y para la que no tiene pruebas, según han apuntado diversos medios estadounidenses.

«El presidente así lo cree (...) y ha expresado su preocupación por el fraude», explicó. Spicer dijo que el presidente se basa en «estudios» y en «pruebas».

Trump se agarra a este presunto fraude para decir que ganó en voto popular a Clinton, a pesar de que los datos oficiales muestran una diferencia de casi tres millones de sufragios a favor de la aspirante demócrata.

Decreto para permitir las cárceles secretas y las torturas

El Gobierno de Estados Unidos ya ha redactado una orden ejecutiva que, en caso de ser firmada por Donald Trump, abriría la puerta a que la CIA utilizase de nuevo cárceles secretas en el extranjero y las prácticas de tortura en interrogatorios, según varios medios norteamericanos.

El texto revocaría la decisión del anterior presidente, Barack Obama, de poner fin a los programas más controvertidos de la CIA y recuperaría una orden dictada en el 2007 por George W. Bush y que permitía, con matices, la operación de «rendición e interrogatorio».

El decreto, titulado Detención de Interrogatorio de Combatientes Enemigos, explica que, durante estos últimos años, Estados Unidos se ha abstenido de «ejercer ciertas autoridades claves para su defensa» frente al terrorismo, entre ellas «todos los interrogatorios clasificados» de los servicios de Inteligencia.

Según The Washington Post y The New York Times, que han tenido acceso al borrador, no existe una mención expresa a las cárceles secretas o los interrogatorios, pero sí que ha sido interpretado como una puerta abierta a algunas de las prácticas más oscuras de la guerra contra el terror de Bush.

El senador republicano John McCain ha advertido de que Trump «puede firmar las órdenes ejecutivas que quiera», pero «la ley es la ley». «No vamos a recuperar la tortura en Estados Unidos», ha asegurado.

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