Puigdemont promete un referendo en Cataluña ante solo 15 eurodiputados
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Ningún alto cargo de la UE acudió a su charla soberanista en la Eurocámara
25 ene 2017 . Actualizado a las 12:48 h.«Esto es un problema europeo. Europa debe ser parte de la solución». Así trató de elevar ayer a las altas esferas de la UE el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el referendo catalán que dijo celebrará sí o sí. Lo hizo durante su intervención en una sala del Parlamento Europeo, alquilada para la ocasión ante la negativa de la institución a dar rango oficial al mitin político.
Lanzó el anzuelo, pero Bruselas no picó. A pesar de las llamadas de atención reiteradas del Gobierno catalán, un silencio sepulcral es la única respuesta que ha recibido de las instituciones comunitarias. Nadie aprueba su iniciativa.
La polémica precedió a la cita. El portavoz de los populares en la Eurocámara, Esteban González Pons, trató de extender un cordón sanitario alrededor de los independentistas catalanes, llamando a sus filas a boicotear la comparecencia. Y surtió efecto. Ningún alto representante de la UE acudió a la llamada soberanista. Apenas una quincena de eurodiputados, entre los que se encontraban la portavoz del BNG para Europa, Ana Miranda, se mezclaron entre los acólitos e invitados que viajaron con la delegación catalana a la capital europea. Allí coincidieron con la fiesta de Año Nuevo de los embajadores, una recepción organizada por el nuevo presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani. Algunos independentistas acusaron a su equipo de contraprogramar el acto para restar apoyos a los organizadores del evento (los dos eurodiputados de ERC, Jordi Solé y Josep Maria Terricabras, y Ramón Tremosa, de Plataforma Democrática de Catalunya). Desde el frente conservador, los populares cargaron contra el coste que ha supuesto su financiación. «Puigdemont usa el dinero de todos los catalanes para promover en Bruselas un referendo ilegal», denunció el eurodiputado Santiago Fisas.
Entre aplausos y señeras, Puigdemont arrancó su discurso con unas demandas y unos argumentos que suenan vetustos y solo despiertan recelo en la Unión, temerosa por el futuro del proyecto europeo en vista del auge de los movimientos nacionalistas.
Tras azuzar a España por su nivel de deuda, déficit y el mal estado de la reserva de las pensiones, el presidente catalán acusó al Gobierno central de «falta de voluntad política» y «obstinación» por negarse a negociar la celebración del referendo previsto para septiembre. El autodenominado ministro de Exteriores catalán, Raül Romeva, señaló la importancia de embarcar a la UE en este proceso: «Europa no se puede construir de espaldas a sus ciudadanos [...]. Sería impensable que no eligiese la democracia y renunciase a sus valores fundacionales».
Mariano Rajoy no escondió su rechazo a tal demanda: «La ruptura de la unidad nacional no se va a producir nunca», aseguró antes de recordar que el imperio de la ley seguirá vigente siempre. El presidente del Gobierno restó importancia a la cita soberanista y celebró el trato dispensado por la UE: «Le han dado el trato que se merecía y punto». Sí se afanó en aclarar que el Gobierno ha tendido la mano a los catalanes para dialogar de forma «sincera y leal». ¿Significa que hará concesiones? Rajoy descarta un trato especial fuera del actual marco constitucional: «Atenderé, en la medida de sus demandas, pero no daré un paso que menoscabe la igualdad de todos ante la ley», matizó. La UE tiene claro que Cataluña no formará parte del club europeo si abandona España.
Artur Mas recibe la citación para el juicio del 9N, que comenzará el 6 de febrero
El expresidente de la Generalitat Artur Mas recibió ayer y firmó la citación judicial que le requiere que se presente ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) el próximo 6 de febrero para ser juzgado por la consulta soberanista del 9N. A través de la red social Instagram, Mas ha publicado una foto firmando la recepción de la citación judicial, acompañada de un mensaje que incide en que se enfrenta a un «juicio político» por haber defendido «ideas democráticas y pacíficas». Según fuentes del entorno del expresidente, la citación insta a Artur Mas a presentarse ante el tribunal el 6 de febrero a las 9 de la mañana, pero no especifica aún el orden de comparecencias de un juicio que se alargará hasta el día 10.
Artur Mas se sentará en el banquillo de los acusados junto con su exvicepresidenta del Gobierno Joana Ortega y la exconsejera de Enseñanza Irene Rigau, por los supuestos delitos de desobediencia y prevaricación por mantener la consulta soberanista del 9N, pese a haber sido suspendida por el Tribunal Constitucional.
Desde el Gobierno catalán siguen alentando que los funcionarios pidan un día con cargo a sus vacaciones para poder apoyar a los tres políticos ante su cita judicial. «Es muy normal y necesario que ocurra», señaló la consejera de Gobernación, Administraciones Públicas y Vivienda de la Generalitat, Meritxell Borràs, quien respalda la iniciativa surgida de las entidades soberanistas ANC, Òmnium Culltural, AMI y AMC.