La elección de Schulz como candidato dispara la euforia en el SPD alemán

patricia baelo BERLÍN / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

FELIPE TRUEBA | Efe

El expresidente del Parlamento Europeo hizo un llamamiento a favor de luchar «hasta el último segundo» para captar a los electores indecisos

26 ene 2017 . Actualizado a las 08:04 h.

El éxtasis se apoderaba ayer de los socialdemócratas alemanes, satisfechos con la designación de Martin Schulz como nuevo líder del partido y rival de la conservadora Angela Merkel de cara a las elecciones generales del 24 de septiembre. «Si demostramos a la gente que pensamos en ellos, entonces ganamos los comicios», clamaba el que fuera hasta hace días presidente del Parlamento Europeo durante una sesión extraordinaria del SPD, cosechando así la ovación de sus correligionarios, que le ven como la última oportunidad de la formación para salir de la histórica crisis en la que está sumida y que apenas le concede un 20% en los sondeos de intención de voto.

En un tono ya de campaña, Schulz hizo un llamamiento a favor de luchar «hasta el último segundo» para captar a los electores indecisos, al tiempo que demostró que hará todo lo que esté en su mano para revertir las encuestas, que a día de hoy dan la victoria a la CDU de Merkel y a su hermana, la CSU bávara, con nada menos que el 35% de los apoyos. «El SPD quiere gobernar este país», sostuvo el europeísta acérrimo, que no descartó ninguna coalición y que quiere centrarse en la defensa de la democracia frente a sus «enemigos», en alusión al partido ultraderechista AfD, la tercera fuerza más votada con cerca del 15%.

Schulz avanzó que dará prioridad a las preocupaciones diarias de los alemanes, consciente de que su dilatada carrera como eurodiputado le servirá de poco en este sentido, una baza que no ha tardado en aprovechar la bancada conservadora. Pero a pesar de no tener ninguna experiencia en política nacional, su popularidad en los sondeos da esperanzas a los socialistas, que estaban abocados a fracasar estrepitosamente bajo la batuta de Sigmar Gabriel, quien no contaba ni siquiera con el 17% del electorado a su favor.

Gabriel se enorgullecía de haber sorprendido a todos con su maniobra de última hora, que justificó en la necesidad de traer aires nuevos al SPD de la mano de alguien que no esté asociado con el Ejecutivo de la gran coalición, que le ha pasado factura por su viraje a la derecha en asuntos como la crisis migratoria. Aunque su estrategia le valió las críticas de algunos correligionarios, como el jefe del grupo parlamentario socialista. «Sí, pero eso fue ayer. A partir de hoy no debemos lamentarnos, sino luchar», respondía a la prensa Thomas Oppermann, dando a entender que el principal objetivo de la formación es transmitir unidad de puertas para afuera. De ahí que nadie se haya atrevido a expresar en voz alta las dudas que despierta el hecho de que Gabriel, uno de los políticos más directos y menos diplomáticos del país, vaya a encargarse ahora de la cartera de Exteriores.