Danilo Maldonado, «el Sexto»: «Hay que ayudar a que la gente se contagie de libertad en Cuba»
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El grafitero y disidente cubano llegó a Miami tras su tercera temporada en las cárceles castristas, pero planea regresar a su país para seguir «corriendo las líneas»
29 ene 2017 . Actualizado a las 09:57 h.Ha estado encarcelado tres veces, la última de ellas por haber escrito «Se Fue» tras la muerte de Fidel Castro. Acaba de salir después de 55 días, en los que incluso se temió que la máquina de ejecutar de la revolución cubana, apagada desde 2003, se encendiera para él, y se ha tatuado el rostro de Laura Pollán, la fallecida lideresa de las Damas de Blanco, en las narices del régimen. Danilo Maldonado, El Sexto, es más que un disidente cubano. Es un artista provocador que afirma que «la libertad se logra con cuestionamiento». El grafitero conversó con La Voz recién llegado a Miami, donde pasará un tiempo, pero afirma que volverá a su país para lograr «que la calle se contagie de libertad». Asegura que su bisabuelo y su abuela por parte de madre son de origen gallego, «pero no me acuerdo de dónde».
-¿Usted piensa volver a Cuba otra vez? Tiene una visión muy particular de la política de «pies secos, pies mojados». Afirma que si los cubanos tienen la valentía de tirarse al mar para llegar a Estados Unidos, deberían tenerla igual para enfrentar al régimen de los Castro…
-No voy a decir cuándo voy a regresar, pero voy a seguir haciendo mi trabajo, y voy a seguir haciéndolo en Cuba. Y en cuanto a la política de pies secos, pies mojados, imagínate tú, que la gente va de Santiago para La Habana, y lo montan en un tren, lo devuelven para Santiago, y nadie dice nada. No tenemos por qué aguantar a un tipo ahí que está haciendo pasar trabajo a tanta gente, que a estas alturas todavía la gente no tiene Internet. Si en verdad queremos cambiar, tenemos que echar a esa gente, tienen que irse. Eso es lo que me toca hacer a mí.
-¿Qué espera de la presidencia de Donald Trump en relación con Cuba?
-Creo que debe llegar más lejos que Obama. Obama le dio reconocimiento mundial a los disidentes. Se reunió con ellos, cosa que ningún presidente había hecho anteriormente. Trump debe llegar un poco más lejos.
-¿Lo amenazaron directamente con fusilarlo?
-No, pero hacían varios recuentos al día en mi celda, había constantemente un guardia preguntándole a los presos qué estaba haciendo yo, y no sabía qué estaba pasando con mi caso. Estaba comiendo con otros compañeros en la cárcel, en la visita, y había prácticamente un guardia arriba de mí. Entonces pensaba ¿cuál es el misterio ese que tienen conmigo? Afuera, y en la misma cárcel, se decía que me iban a fusilar, que iban a empezar a fusilar a los disidentes.
-¿Piensa plasmar de algún modo la experiencia de estos 55 días en un grafiti o en una expresión artística?
-Tengo un montón de cosas en mente; quiero seguir haciendo dibujos, quiero seguir haciendo esculturas y performances. Y todo para correr las líneas, para crear conflicto, porque la libertad se logra con cuestionamiento, con imágenes, con sentimiento, se logra mover tu interior sin necesidad de presionarte, amenazarte o apuntarte con una pistola.
-¿Cómo se puede ayudar desde el exterior a la transición democrática en Cuba?
-Apoyar lo que estamos haciendo nosotros. Yo lo estoy haciendo con arte, pero grupos como las Damas de Blanco, Unpacu o Cuba Decide lo están haciendo en la calle, logrando que la gente se contagie de libertad. Yo soy como el eco de un montón de gente que está ahí a la fuerza.