La policía francesa amplía a sus hijos la investigación sobre Fillon

alexandra F. Coego PARIS / CORRESPONSAL

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CHRISTIAN HARTMANN | reuters

Marine Le Pen gravará a los empresarios que contraten inmigrantes

03 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando el escándalo del empleo ficticio de su mujer salió a la luz, François Fillon asistió a un programa de televisión para recuperar su imagen de político irreprochable y hacer un ejercicio de transparencia: confesó haber contratado a sus dos hijos mayores en calidad de «asistentes parlamentarios» por sus servicios como abogados. Un grave error que está pagando ahora.

El diario que desveló el caso, Le Canard enchainé, reveló el martes que Charles y Marie Fillon cobraron 83.735 euros brutos en 21 meses entre 2005 y 2007. Entonces tan solo eran estudiantes de Derecho y no abogados, como dijo su padre. Marie Fillon prestó juramento cinco meses después del final del mandato de su padre y Charles Fillon no lo hizo hasta 2011. El Canard también indicó que no efectuaron «misiones precisas». En consecuencia, la Fiscalía ha añadido el caso de los hermanos Fillon en el «Penelope Gate» y los investigadores buscan ahora verificar la naturaleza del trabajo que realizaron. Por si fuera poco, el caso de su mujer se agrava. La televisión pública francesa emitió ayer una entrevista realizada en mayo de 2007 con un medio británico en el que Penelope pronuncia dos frases que hundirán más (si cabe) la candidatura de su marido: «nunca he sido su asistente» y «tampoco me ocupé de su comunicación».

Oportunidad de oro

El escándalo se presenta como una oportunidad de oro para los socialistas. Según informó a Le Monde una fuente próxima a François Hollande, este repite en privado que «Fillon es expugnable; la izquierda puede ganar las presidenciales». El presidente se reunió en privado con Benoît Hamon, el candidato socialista, cuatro días después de su victoria en las primarias. Los detalles no trascendieron, pero ayer Hamon declaró que trató sobre «volverse hacia el futuro». Un futuro cada vez más brillante para el ex ministro de Educación, que por tercera vez esta semana quedó en los sondeos por encima de Jean-Luc Mélenchon, su rival directo en la izquierda: 18% contra tan solo 9%. 

En el bando del Frente Nacional (FN), Marine Le Pen concedió una larga entrevista a Le Monde para defender su inocencia en su particular caso de empleos ficticios en el Parlamento europeo. Sin aportar más pruebas que su palabra, la presidenta del ultraderechista FN pasó rápidamente a describir sus primeros cien días en el Elíseo, en los que uno de sus objetivos principales es reducir el saldo migratorio galo de 40.000 a 10.000 personas. Con la introducción de un impuesto suplementario a las empresas por cada empleado extranjero que contraten, Le Pen espera que «un gran número de personas» se vayan «porque Francia dejará de ser atractiva para la inmigración».