Trump ordena usar la «opción nuclear» para blindar la designación de Gorsuch

ADRIANA REY NUEVA YORK / CORRESPONSAL

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Se garantiza un poder casi absoluto con el control del Senado, el Congreso y el Supremo

02 feb 2017 . Actualizado a las 14:18 h.

«Go nuclear», dijo Donald Trump al bloque republicano en el Congreso para blindar la designación de Neil Gorsuch para el Tribunal Supremo, un nombramiento que rompe el equilibrio hasta ahora existente en el máximo órgano judicial del país y que tiene gran importancia para el presidente ya que le daría un control casi absoluto de las instituciones, al poner bajo su mando el poder Legislativo (Congreso y Senado) y el Judicial.

La «opción nuclear» tiene por destinatario al Partido Demócrata, y fin, impedir que el bloqueo de la votación en el Senado, donde sus líderes ya plantean serias dudas sobre la figura conservadora del juez, sustituto de Antonin Scalia. «Hoy más que nunca EE.UU. necesita un juez independiente y sin ideología que preserve la democracia y proteja los valores fundamentales», dijo el demócrata Chuck Schumer, sin confirmar si darán o no la batalla en la Cámara Baja. Su principal opción es apelar al famoso filibusterismo, una maniobra política que posterga indefinidamente un discurso hasta cumplir el tiempo designado y que, de ese modo, impide que una votación se lleve a cabo, obligando a abrir una negociación entre los partidos.

Para que esto no se produzca, Trump ya advierte a los suyos de que utilicen su mayoría y se blinden con la «opción nuclear» para cambiar las reglas del juego. Algo que les permitiría ratificar a Gorsuch con la mayoría simple que ya poseen en el Senado.

Esta táctica republicana inundó ayer varios comités donde, de manera inusual, fueron confirmados Steve Mnuchin (Tesoro) y Tom Price (Salud), sin la presencia de demócratas en la sala a pesar de que así lo establecen las reglas. «Hoy tomamos medidas sin precedentes debido a la obstrucción inédita de nuestros colegas», justificó el senador republicano Orrin Hatch horas después de llamar a los demócratas idiotas tras sus boicots.

Un originalista muy conservador

ZACH GIBSON | afp

El juez Neil Gorsuch tiene excelentes habilidades legales, una mente brillante y una tremenda disciplina», describió Trump, fiel a sus dotes de showman, la identidad del hombre que ocuparía el puesto del fallecido juez Antonin Scalia.

A sus 49 años, es el nominado para el Supremo más joven en 25 años. Casado y padre de dos hijas, Gorsuch se formó en las prestigiosas universidades de Harvard, Columbia y Oxford. Ha demostrado ser un férreo conservador contrario a la eutanasia y al suicidio asistido, así como un sólido defensor de la pena de muerte. En cuanto al aborto, Gorsuch nunca ha emitido una sentencia al respecto, pero sí ha dicho que no hay base constitucional que respalde la idea de dar prioridad a la elección de la madre.

Igual que Scalia, Gorsuch es un «originalista», alguien que cree que la Constitución debe seguirse como la concibieron los padres fundadores. Vive en Colorado, donde ejerce como juez de la Corte de Apelaciones del Décimo Circuito. Allí protagonizó uno de los casos que ha sido determinante en la decisión de Trump: desafió a Obama al fallar a favor de poderosos grupos religiosos y en contra de su reforma sanitaria. Irónicamente, Gorsuch y el expresidente compartieron años antes las aulas de Harvard.

Otros conflictos

El suyo no será el único nombramiento que genere problemas. Las senadoras republicanas, Susan Collins y Lisa Murkowski, rompieron con la línea de su partido y no votarán la nominación de la multimillonaria Betsy DeVos como secretaria de Educación. De ser así, y si los demócratas votan en bloque, habría un empate que tendría que romper el vicepresidente, Mike Pence. Si además, Collis y Murkowski, consiguiesen el apoyo de otro republicano, entonces la designación de DeVos estaría en serio peligro, como el de Scott Pruitt al frente de la Agencia Medioambiental.

El que salvó su nombramiento fue Rex Tillerson, confirmado como nuevo secretario de Estado a pesar de sus lazos personales con Vladimir Putin.

La Casa Blanca rectifica y dice que los residentes con tarjeta verde podrán seguir en el país

Los ciudadanos de países de mayoría musulmana afectados por el veto migratorio del presidente estadounidense, Donald Trump, que sean residentes permanentes legales en EE.UU. podrán regresar al país sin necesidad de ninguna exención. Así lo explicó el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, quien detalló que se ha emitido una «clarificación» a la orden ejecutiva firmada por Trump el pasado viernes por la que esos residentes legales, poseedores de la llamada «green card», «no necesitan una exención» para regresar a EEUU.

Desde que Trump firmó la orden, se ha abierto un debate en círculos políticos, judiciales y sociales estadounidenses sobre si el decreto supone o no un veto a la religión musulmana. Mientras que organizaciones de derechos humanos y los demócratas así lo creen, la Administración republicana defiende lo contrario: «¡Llámenlo como quieran, se trata de mantener a la gente mala fuera del país!», dijo ayer el presidente de EE.UU., crecido tras las últimas cifras que apuntan a que un 49 % de la población está de acuerdo con la puesta en marcha de la orden.

Los números fueron rebatidos por el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien defendió que la medida «va contra los valores y los principios en los que se basa la sociedad». «Debería de ser retirada inmediatamente», pidió el luso.

En instancias judiciales, al presidente le llueven las demandas. La última en denunciar la medida por «discriminatoria, perjudicial e inconstitucional» fue la fiscal general de Massachusetts, Maura Healey, uniéndose así Virginia y Nueva York. Horas antes, la ciudad de San Francisco también demandaba al mandatario por su amenaza de cortar el grifo de la financiación a las ciudades santuario.

Quejas en Sillicon Valley

La resistencia tampoco cesa en los círculos empresariales y es que uno de los grandes afectados es Silicon Valey. Allí, el 20 % de los empleados son inmigrantes. Ocurre también en Los Ángeles, donde Hollywood sigue en pie de guerra: «Los artistas, independientemente de su origen nacional, de su religión o de su género, deben poder venir», reclamaron el Sindicato de Directores y el de Actores.

Mariano Rajoy y el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, acordaron ayer en una charla telefónica aunar esfuerzos para evitar la construcción del muro.