En plena escalada independentista, hoy se sientan en el banquillo el expresidente catalán Artur Mas y dos de sus consejeras, acusados de organizar la consulta ilegal del 9N
06 feb 2017 . Actualizado a las 08:47 h.En plena escalada de la tensión entre la Generalitat, que acelera sus planes para celebrar el referendo secesionista, y el Gobierno, que está dispuesto a tomar las decisiones necesarias para impedirlo, se inicia hoy el histórico juicio contra Artur Mas como principal responsable de organizar la consulta del 9N del 2014. Los independentistas pretenden convertir lo que consideran un proceso político en un nuevo desafío al Estado con una concentración masiva de protesta a las puertas del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, para presionar a los tres jueces que deberán sentenciar la causa contra el expresidente y dos de sus consejeras. Ya hay 40.000 inscritos para movilizarse ante el tribunal. La Generalitat ha animado a los funcionarios a librar para apoyar a los encausados.
Los tres procesados se darán un baño de masas antes de sentarse en el banquillo y recorrerán cerca de un kilómetro a pie, desde el Palau de la Generalitat, donde serán recibidos por el presidente del Ejecutivo catalán, hasta el palacio de justicia. Puigdemont, la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, Mas, Joana Ortega e Irene Rigau y el Gobierno catalán en pleno harán juntos el paseíllo.
Acelerador del soberanismo
Mas, su vicepresidenta Ortega y la que fue su consejera de Enseñanza Rigau están acusados de desobediencia y prevaricación por mantener la consulta independentista pese a que había sido suspendida por el Tribunal Constitucional. Para el expresidente, la Fiscalía pide una pena de diez años de inhabilitación para cargo público. Ortega y Rigau se enfrentan a nueve años de inhabilitación como cooperadoras necesarias.
Mas aseguró ayer, en una rueda de prensa conjunta con sus excolaboradoras, que se presentará ante el tribunal «con la cara bien alta», sin «pedir perdón por nada», ya que se enfrentó a un Estado «intolerante» y «poco democrático». «Hicimos lo que teníamos que hacer. Lo volveríamos a hacer», señaló. El expresidente dijo que el juicio servirá como «acelerador para que más gente se convenza para subir al tren soberanista». «El máximo responsable político (del 9N) soy yo, si quieren cargarse a alguien que sea a mí», afirmó desafiante. Y añadió que «no se nos juzga por declarar la independencia sino por ayudar a poner las urnas».
El juicio tiene lugar en un momento en el que los independentistas están apretando a fondo el acelerador de la ruptura e incluso se plantean adelantar el referendo previsto para septiembre. Y días después de una nueva redada por el caso del 3 % que ha golpeado al círculo íntimo de Mas. Su probable inhabilitación y la de Forcadell podrían servir como justificación a los separatistas para precipitar los acontecimientos.
Por su parte, el Gobierno ha endurecido su discurso y congelado la operación diálogo, encabezada por la vicepresidenta Santamaría, que ha fracasado ante el enroque soberanista. Ahora está decidido a impedir el referendo por todos los medios, incluso a precintar los colegios electorales.
La agenda
Lunes
Declaración. Tras la exposición de las cuestiones previas, está prevista la declaración de los tres procesados: Mas, Ortega y Rigau.
Martes
Acusación. En esta jornada serán interrogados los testigos propuestos por la Fiscalía y las tres acusaciones populares.
Miércoles
Defensa. Primera de las dos jornadas dedicadas a los testigos citados por la defensa, entre los que figura Francesc Homs.
Jueves
Periciales. Siguen declarando los testigos de la defensa. Recta final del juicio, con la presentación de las pruebas documenteles.
Viernes
Conclusiones. Exposición de las conclusiones e informes finales de las partes. Los acusados tienen derecho al uso de la última palabra.