Mas, Ortega y Rigau han llegado al Palacio de Justicia arropados por el presidente Carles Puigdemont -«Hoy muchos nos sentimos juzgados», ha dicho minutos antes- y por los miembros del Govern, así como por las entidades soberanistas, cargos electos y miles de personas
06 feb 2017 . Actualizado a las 16:46 h.La primera jornada del juicio sobre el 9N al expresidente de la Generalitat Artur Mas y a las exconsejeras Joana Ortega e Irene Rigau ha acabado este lunes tras declarar los tres, y ha durado casi dos horas y media. Sólo han respondido a sus abogados.
El expresidente de la Generalitat Artur Mas ha asumido hoy toda la «iniciativa política» en el 9N, que en su opinión no obedeció a un «capricho» sino a un «mandato del Parlament», y ha negado que el Govern tuviera «ánimo de desobedecer» al Constitucional cuando mantuvo la consulta tras su suspensión.
En el juicio que se celebra en el Tribunal Superior de Justicia por Cataluña (TSJC) por la consulta del 9N, Mas, que se ha acogido hoy a su derecho a no contestar a las preguntas de la Fiscalía, ha aducido que tras la suspensión del TC la consulta cambió de «formato», de forma que la administración catalana «ya no era directamente responsable» en la organización de la votación.
En respuesta al interrogatorio de su abogado, el expresidente catalán ha proclamado que el «proceso participativo del 9N», cuya ejecución -ha insistido- quedó en manos de voluntarios tras la suspensión, «no fue un capricho individual, una salida de tono, una boutade de última hora», sino el cumplimiento de un «mandato parlamentario» tras unas elecciones democráticas que nadie impugnó.
El acusado ha argumentado que el gobierno catalán no tenía «ánimo de desobedecer» al Constitucional, al permitir que la consulta se desarrollara, y ha recordado que el ejecutivo autonómico nunca recibió una advertencia «clara» del TC de las responsabilidades en que podía incurrir de mantener la consulta independentista, tras la suspensión.
Asume toda la «iniciativa política»
Mas ha asumido ante el tribunal toda la «iniciativa política» en la organización de la consulta y ha afirmado que las exconsejeras Joana Ortega e Irene Rigau, que afrontan nueve años de inhabilitación, se limitaron a seguir las «directrices» que él mismo marcaba.
Tras insistir en que la Generalitat disponía de una ley emanada del Parlament que amparaba la consulta, Artur Mas ha precisado que una vez el TC la suspendió «difícilmente la administración lo podía hacer con suficientes condiciones y garantías», por lo que se hizo un llamamiento a voluntarios para que asumieran su organización.
«La transformamos en otro tipo de consulta, no organizada por la administración, pero con el concurso de 42.000 voluntarios», ha recalcado el presidente de la Generalitat, que ha aducido que tras la suspensión había incluso una «imposibilidad material» de detener la organización del 9N ya en marcha.
Cambio de formato del 9N
Por ese motivo, ha explicado, el gobierno de la Generalitat decidió «cambiar el formato» del 9N, manteniendo la pregunta acordada, pero con un «sistema de garantías» que, a su parecer, «se cambió de una forma sustancial», aunque el Govern seguía ejerciendo sus «amplias competencias» en participación ciudadana.
«No se trataba de una consulta para tener vinculaciones legales, solo para conocer la opinión de la gente», ha añadido el expresident, tras lamentar los infructuosos intentos del Govern de llegar a un «acuerdo» con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para preguntar a los catalanes sobre su futuro.
Según el expresidente catalán, una vez la Generalitat decidió cambiar el formato del 9N «se nos dejó solos desde un punto de vista político», lo que dio «la sensación de aún mayores dificultades», pero el «compromiso» del gobierno catalán era tan «evidente» que se decidió seguir adelante con la votación.
El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), Jesús María Barrientos, ha reprendido hoy a Artur Mas por hacerse preguntas a sí mismo en su declaración y le ha pedido que se limite a contestar «si lo desea».
Declaración de Joana Ortega
La exvicepresidenta del Govern Joana Ortega ha alegado hoy que los «más de 40.000 voluntarios» fueron el «alma» de la consulta soberanista del 9N y fueron ellos los que «hicieron posible» el proceso participativo, y no la Generalitat, que lo había dejado «en sus manos» desde días antes.
«El cuerpo de voluntarios fue el alma del proceso participativo, fue quien lo hizo posible, porque fue quien lo ejecutó», ha dicho Ortega, que ha recalcado que «escuchar el pueblo, a la gente», no puede ser «nunca un acto delictivo y aún menos un acto criminal».
Rigau niega que presionara a directores de institutos
La exconsejera de Enseñanza Irene Rigau ha negado hoy que presionaran a los directores de institutos para que abrieran las puertas de los centros para la votación del 9N y ha asegurado que en ningún caso tiene conciencia de haber desobedecido al Tribunal Constitucional, porque no recibió ninguna advertencia.
«Habría sido una contradicción, porque un movimiento con voluntariado no se hace con coacciones», dijo.
Ha reconocido que se efectuaron reuniones informativas con algunos directores del área de Barcelona, porque plantearon dudas sobre las consecuencias de abrir, aunque ha aclarado que el único problema lo tuvieron con el IES Pedraforca de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), que considera que supone un «caso singular» porque ve un «trasfondo político» en las reticencias mostradas por su directora, Dolores A., que mañana declara como testigo.
«Indignación» de Puigdemont
Carles Puigdemont ha expresado su «indignación» por el hecho de que se juzgue a los promotores de la consulta del 9N y ha denunciado: «Hoy muchos nos sentimos juzgados».
En una declaración institucional en la Galería Gótica del Palau de la Generalitat, junto a Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau, antes de que estos fueran al Palacio de Justicia de Barcelona, Puigdemont ha afirmado que el expresident y las dos exconsejeras defenderán su dignidad «no arrodillados sino en pie».
Puigdemont ha acusado al Estado de «judicializar» asuntos que deberían resolverse por la vía política y cometer «todo tipo de abusos para perseguir ideas», aunque ha advertido de que encontrarán «la misma respuesta que encontraron tras la campaña de recogida de firmas» del PP contra el Estatut de 2006, «firmas a menudo convertidas en firmas contra Cataluña», ha dicho.
Gesto de apoyo a Artur Mas, Ortega y Rigau
Carles Puigdemont, los consejeros del Govern y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, han acompañado a pie por las calles de Barcelona a Artur Mas y a las exconsejeras Joan Ortega e Irene Rigau hasta el Tribunal de Justicia de Catalunya.
En un gesto de apoyo del Govern de Junts pel Sí (PDeCAT y ERC) y tras una declaración institucional de Puigdemont en el Palau de la Generalitat, el president, los consellers y la presidenta del Parlamento catalán han arropado a Mas, Ortega y Rigau en un paseo a pie desde la plaza de Sant Jaume hasta la avenida de Lluís Companys, donde se ubica el Palacio de Justicia, un recorrido que han hecho lentamente entre aplausos de los manifestantes.
A la salida del Palau de la Generalitat, sobre las 8:20 horas, han sido ovacionados por varios centenares de personas, que coreaban «independencia».
En una zona reservada en la plaza de Sant Jaume se han situado a unos 50 dirigentes de partidos soberanistas (PDeCAT, ERC, CUP y Catalunya Sí que es Pot), como Joan Tardà, Gabriel Rufián, Lluís Rabell, Joan Josep Nuet, Anna Simó, Joan Rigol, David Fernández, Lluc Salellas, Joan Giner, Xavier Trias, Lluís Llach, Joan Coma y David Bonvehí.
Estos dirigentes se han sumado a la comitiva, en un paseo que prevé llegar a las 9 horas al Palacio de Justicia, donde miles de personas esperan para expresar su apoyo a Mas y las exconselleras antes de entrar al TSJC para ser juzgados por el 9N.