La única celebración fueron las salvas de cañón; la agenda de la reina, de 90 años, supera a la del hijo
07 feb 2017 . Actualizado a las 00:46 h.En enero, un fuerte resfriado de la reina Isabel II y su ausencia de varios actos oficiales despertó todas las alarmas y preocupaciones por su vida, pero ahora, totalmente recuperada, consiguió celebrar este lunes 65 años como monarca. A sus 90, se sitúa en el cuarto puesto de los monarcas con más tiempo en el trono, ya solo por detrás del rey francés Luis XIV, que ejerció como monarca durante 72 años; Bhumibol de Tailandia, fallecido recientemente tras ser el soberano 70; y Francisco José de Austria, quien fue emperador a lo largo de 68.
La reina de Inglaterra disfrutó de la jornada en su residencia de Sandringham, donde la familia real británica pasa cada año unas semanas entre Navidad y mediados de febrero. Fue una jornada sin grandes celebraciones, al ser también el día de la muerte de su padre, Jorge VI, en 1952. En el momento de aquel fallecimiento, Isabel estaba junto a su marido, Felipe de Edimburgo, de visita oficial en Kenia, en un viaje que les llevó también a Australia y Nueva Zelanda.
Se convirtió así en monarca en una época de plena austeridad, en la posguerra, bajo el racionamiento y la sombra de los bombardeos que habían machacado la capital británica y otras ciudades importantes del país durante el conflicto bélico. Ahora el paisaje no puede ser más diferente, con el Reino Unido a punto de activar el brexit, el proceso de salida de la Unión Europea.
Los únicos eventos celebración que tuvieron lugar ayer fueron los saludos de cañones en Londres, y otros similares en las ciudades de Cardiff, Edimburgo y York. La gran fiesta está reservada para el Jubileo de Platino, que se conmemorará en 2022, cuando la monarca alcance los 70 años en el trono.
El último acto público de la monarca fue precisamente el pasado domingo, cuando acudió a una misa a la iglesia de San Pedro y San Pablo en Sandringham, a la que acudió vestida con traje y sombrero de color turquesa. Varios niños se le acercaron para darle flores y fue recibida por unas 300 personas que quisieron saludarla.
En el 2015, se convirtió en la monarca que más tiempo ha ocupado el trono de su país. Para esa ocasión se encargó un retrato d al fotógrafo británico David Bailey, que se ha reeditado para el actual aniversario. En la foto, la reina lleva un collar de 16 zafiros a juego con unos pendientes, que le dio el rey Jorge VI como regalo de bodas en 1947.
La primera ministra británica, Theresa May, le ofreció sus felicitaciones, ensalzando a la Reina como «una verdadera inspiración para todos» y «un testimonio de abnegada devoción a la nación», pero reconociendo que la reina había dejado claro que no quería celebraciones oficiales para marcar este hito histórico.
La monarca sigue llevando a cabo un programa completo de compromisos, que superan incluso los de su hijo Carlos de Inglaterra y los de sus nietos Guillermo y Enrique. Lo único que ha reducido en su agenda son sus vuelos de larga distancia.
El próximo 20 de noviembre Isabel II también tiene otra importante celebración, su 70 aniversario de bodas. Quizás esa sí sea una jornada especial.