La CSU deja a un lado las diferencias y da luz verde a la candidatura de Merkel
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«A Alemania le va bien tras doce años y medio de Angela Merkel en la cancillería, no se puede negar que es una isla de estabilidad», aseguró el líder de la formación
07 feb 2017 . Actualizado a las 08:08 h.«A Alemania le va bien tras doce años y medio de Angela Merkel en la cancillería, no se puede negar que es una isla de estabilidad», aseguraba ayer Horst Seehofer. Unas declaraciones que habrían sido inimaginables en septiembre del 2015, cuando el líder de la CSU tachó de error histórico la decisión de la canciller alemana y jefa de la CDU, su partido hermano, de abrir las fronteras a miles de refugiados. O en enero del 2016, cuando el halcón bávaro la amenazó con demandarla ante el Constitucional si no aprobaba un tope máximo de 200.000 llegadas anuales al país. Sin embargo, un año después, a los socios conservadores no les queda otra que hacer las paces para intentar ganar las elecciones del 24 de septiembre.
«Matrimonio de conveniencia», rezaba un editorial de Der Spiegel, refiriéndose a la denominada «cumbre de la reconciliación», que cerró ayer en Múnich, como era de esperar, con la proclamación oficial de Merkel como la candidata conjunta para representar a ambas formaciones en esos comicios, que se perfilan como los «más difíciles» desde la reunificación alemana. «Lucharemos juntos», anunció Seehofer, satisfecho por el progresivo endurecimiento del derecho de asilo que ha emprendido la canciller y que, junto al cierre de la ruta de los Balcanes y al pacto con Turquía, ha reducido la cifra de llegadas en un 68 % con respecto al 2015, año en el que Alemania acogió a 890.000 de inmigrantes.
«Lo ocurrido entonces no puede repetirse», reconoció Merkel, consciente de que la fisura con su socio por la gestión de la crisis migratoria persiste y de que, hasta hace dos días, el líder de la CSU le había exigido fijar un tope máximo como requisito para volver a formar un Gobierno de coalición. «No tengo la intención de cambiar mi postura», insistió la dama de hierro, que rechaza la medida por considerarla inconstitucional. Aun así, Seehofer ha terminado cediendo, tras reconocer que existe una «situación completamente diferente» y que la prioridad ahora es cerrar filas para luchar contra los enemigos comunes.
Por un lado la formación ultraderechista AfD, que tras capitalizar el creciente rechazo de la población a la llegada de refugiados, amenaza con colarse por primera vez en el Parlamento, con el 12 % de intención de voto. Pero también el Partido Socialdemócrata (PSD), que en solo una semana ha cogido impulso gracias a Martin Schulz, su nuevo hombre fuerte. Según una encuesta del instituto Insa, con el 31 % del apoyo, el SPD supera a la CDU/CSU de Merkel, con el 30 %, por primera vez en más de una década.
Paralizan la deportación de afganos
Varios estados federados gobernados por socialdemócratas y ecologistas han paralizado temporalmente las deportaciones forzosas de afganos de los últimos meses, a raíz del informe de las Naciones Unidas sobre la delicada situación en su país de origen. Así lo informaban ayer los medios del grupo Funke. No obstante, el Ejecutivo de la gran coalición pretende seguir disminuyendo el número de refugiados que viven en Alemania y los afganos, unos 12.500, constituyen el segundo mayor grupo de acuerdo a la nacionalidad, por detrás de los sirios.