El Consejo de Seguridad Nacional avala una reapertura condicionada de la central nuclear de Garoña

La votación ha salido adelante con el voto a favor de cuatro de los cinco consejeros que integran el máximo órgano de la seguridad nuclear en España

Central nuclear de Garoña, en una imagen de archivo
Central nuclear de Garoña, en una imagen de archivo

Redacción / La Voz

El 16 de diciembre del 2012, la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), quedaba desconectada de la red eléctrica. Días después, Nucleonor, la titular de la planta, pidió el cese definitivo de la explotación por su inviabilidad económica. La instalación atómica más antigua de España, cuya tecnología es similar a uno de los reactores siniestrados de Fukushima, parecía quedar sentenciada después de un largo y polémico proceso. Pero no, Santa María de Garoña tendrá una vida extra después de 41 años de actividad ininterrumpida y de otros cuatro en una situación de extraño letargo. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aprobó ayer, por cuatro votos a favor y uno en contra, el informe condicionado para la reapertura de la central. Con el aval de los técnicos, la decisión final, de carácter político, solo será un trámite. Será la primera vez en la historia de España que un reactor nuclear volverá a operar después de un largo período de más de cuatro años desconectado de la red eléctrica.

Cuatro de los cinco consejeros del máximo órgano de seguridad nuclear, tres nombrados a propuesta del PP y uno del PSOE, aprobaron el dictamen favorable a la reapertura de la central si se cumplen diez grandes condiciones de seguridad. Cristina Narbona, también propuesta por el PSOE y exministra de Medio Ambiente, fue la única que votó en contra.

La decisión adoptada tiene un amplio calado, ya que sienta precedente para que una central nuclear pueda operar más allá de los 40 años de vida útil para los que en principio ha sido construida, siempre que cumple con las medidas de seguridad exigidas. De esta forma se abre la posibilidad de que las otras cinco plantas nucleares activas en España (Almaraz, Cofrentes, Trillo, Ascó y Vandellós), que cumplirán cuarenta años en la próxima década, puedan solicitar prórrogas similares a la que se ha avalado para Garoña. 

Diez condiciones

Hasta ahora, el tiempo máximo que había permanecido conectada a la red una planta nuclear en España eran los 37 años de la ya clausurada Zorita (Guadalajara), que funcionó entre 1969 -fue la primera que operó en España- y el 2006. La entrada en funcionamiento de Garoña, sin embargo, no será un proceso inmediato, ya que, según el presidente del CSN, Antonio Munuera, serán necesarios «al menos 12 meses de trabajos» para acondicionar la planta a las diez exigencias impuestas por el órgano de control.

En todo caso, la futura reapertura fue condenada duramente por las asociaciones ecologistas y partidos políticos. «Garoña no puede cargar combustible ni producir electricidad, pero el CSN se atreve a dar un informe favorable, aún teniendo sobradas razones para no hacerlo», destacó Raquel Montón, responsable de la campaña nuclear de Greenpeace, quien también teme que el Gobierno pueda utilizar esta «puerta de atrás» para ampliar la vida útil de las demás nucleares.

El Gobierno vasco denunció que, pese a las mejoras que puedan realizarse en la planta, el reinicio de su actividad supone un «riesgo innegable» para la población. Garoña está muy próxima a Álava, de ahí el temor de los responsables políticos vascos.

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