De Cospedal reivindica su labor como «pararrayos» del Gobierno del PP

Admite que los populares tardaron en reaccionar y no fueron «ágiles» contra la corrupción

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Cospedal sobre la corrupción: «En alguna ocasión no fuimos lo ágiles que la sociedad demandaba» «Nos parecía sencillamente imposible que alguna de aquellas cosas nos estuviera pasando a nosotros», dice la secretaria general del PP

Madrid / La Voz

Su continuidad al frente la secretaría general es la principal, y acaso la única, incógnita, aunque cada vez menos, de un congreso del PP organizado a la mayor gloria de un Mariano Rajoy que en este momento controla el partido con mano más firme incluso de lo que lo hizo en su día José María Aznar. Y, por lo visto y escuchado en el arranque de este cónclave, María Dolores de Cospedal no está precisamente de despedida. Frente a quienes llevan tiempo tratando de descabalgarla de la sala de mandos de Génova, la número dos de los populares reivindicó su labor al frente del partido como «faro y pararrayos» de un Ejecutivo del PP que tuvo que tomar tras «las medidas más impopulares y más duras que un Gobierno se ha visto obligado a tomar». Unas medidas que, según admitió, fueron «casi heréticas y en las antípodas de nuestro compromiso electoral». Con ella al frente, el PP salió, según dijo, «a defender a nuestro Gobierno». Algo que tuvo un fuerte coste político para ella y para todo el partido, fruto de la «lógica incomprensión social». Pero gracias a ese esfuerzo en los momentos más duros ha sido posible, según De Cospedal, que el PP haya ido remontando luego en todos los procesos electorales celebrados, a medida que mejoraba la situación del país. «Hicimos pedagogía del sacrificio», indicó.

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Ovación de los populares en recuerdo de Rita Barberá María Dolores de Cospedal ha querido homenajear de manera especial a la exsenadora y excaldesa de Valencia

En el inicio de un congreso marcado por las condenas de prisión para los principales cabecillas de la trama Gürtel, De Cospedal no eludió las referencias a la corrupción. Y lo hizo con un nivel de autocrítica desacostumbrado en el PP en los últimos tiempos. «En algún caso tardamos en reaccionar», reconoció, al tiempo que admitió que los populares no fueron «lo ágiles que la sociedad demandaba». Pero ese argumento le sirvió para repartir culpas respecto a otros que, según dijo, «nunca han sido ágiles» frente a esta lacra. «Ante la corrupción solo sirve vigilancia, la condena sin reserva», dijo, pero cuestionó también que se utilicen los tribunales de justicia «para dañar la vida pública si no hay causa cierta». Defendió por ello la presunción de inocencia de los cargos del PP que han sido imputados y no están condenados.

La secretaria general instó a su partido, en el que no faltan críticos con su labor, a defender la unidad interna como uno de sus mayores valores del PP frente a formaciones como los «Pimpinela de Vistalegre», en referencia a las disputas que marcan el congreso de Podemos, y de otros partidos, como el PSOE, capaces, según aseguró, de formar gobiernos tripartitos o pentapartitos y de cambiar su ideología «según soplara el aire».

Después de escuchar su discurso, pocos en el PP ponen en duda que María Dolores de Cospedal será reelegida hoy por Mariano Rajoy como secretaria general de los populares. La duda está en saber si el líder retomará o no la figura del coordinador general para llevar el día a día de Génova, liberando así de la mayoría de sus funciones a una dirigente que acumula además el cargo de ministra de Defensa y de líder del PP en Castilla La Mancha. Para ese posible nuevo cargo suena con fuerza el nombre de Fernando Martínez Maíllo, actual vicesecretario de Organización.

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