La victoria de Cospedal

La número dos del PP lleva ocho años dirigiendo un partido acechado constantemente por la sombra de la corrupción


María Dolores de Cospedal ha logrado lo que quería y seguirá siendo secretaria general del PP. Tras semanas de especulaciones sobre su futuro, ha confirmado lo que ya todos esperaban en el partido, que sigue contando con la confianza de Mariano Rajoy para ser la 'número dos'.

«No os vais a librar de mí», decía Cospedal a los periodistas que cubren la información del PP el día que tomó posesión como ministra de Defensa. Dejaba clara así su intención de seguir en su puesto en Génova tras dar el salto al Ejecutivo.

Desde entonces, en el entorno de la secretaria general se ha insistido en todo momento en que así iba a ser, porque Cospedal tenía el respaldo de Mariano Rajoy para continuar en Génova.

Pero el líder del PP se ha resistido hasta esta misma tarde para confirmar que mantenía a su segunda en el partido.

Y eso ha alimentado el debate sobre el futuro de Cospedal, así como otras discusiones internas, en este caso en forma de enmiendas, sobre las incompatibilidades o la acumulación de cargos, que le afectaba directamente.

Un asunto que ayer alcanzó su momento más crítico, cuando en un tenso debate sobre las incompatibilidades la enmienda de un compromisario de Cuenca, que criticaba de forma explícita el caso de Cospedal, fue rechazada por tan solo veinticinco votos.

Además, salió adelante una enmienda menos incisiva pero que también le afecta: la de promover la separación y limitación gradual de las responsabilidades de gobierno y partido.

Debate ha habido sí, y hay quienes han puesto en cuestión su continuidad, pero finalmente esta tarde Cospedal ha recibido la recompensa que tanto esperaba por parte de Rajoy.

Un reconocimiento a quien lleva ocho años dirigiendo una organización política que ha tenido sus luces -electorales- pero también muchas sombras -de corrupción-, que todavía hoy oscurecen al PP.

Con ella en la Secretaría General, el PP logró las históricas victorias electorales de 2011. Primero en las elecciones municipales y autonómicas y después en las generales, que le dieron a Mariano Rajoy el Gobierno con una holgadísima mayoría absoluta.

Aquellos fueron los mejores momentos para Cospedal, que además lograba su propia gran victoria en Castilla-La Mancha. Durante cuatro años compaginó el cargo de presidenta autonómica con el de «número dos» del partido.

Pero pronto llegaron los malos tiempos para el PP, no solo por los reproches a sus duras medidas para atajar la crisis. Los casos de corrupción en el partido lo empañaron todo.

A Cospedal le tocó dar la cara defendiendo al PP y a Rajoy ante más de un terremoto, especialmente el de la trama Gürtel y el caso Bárcenas. Y la secretaria general asumió un papel que le llevó incluso a enfrentarse en los tribunales con el extesorero.

Fue un periodo de mucho desgaste para ella, muy criticada en la oposición pero también desde algunos sectores del PP, en un momento en el que hubo además distanciamiento entre el partido y el Ejecutivo.

Mientras, en su comunidad, Cospedal aplicó con más rigor que nadie las recetas de ajuste para controlar las cuentas públicas.

En mayo de 2015, Cospedal perdía la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha por un escaño, y un pacto de los socialistas y Podemos la dejó fuera del Gobierno regional. En el conjunto del país el PP perdió buena parte de su poder territorial en toda España.

Rajoy decidió entonces mantener a Cospedal como 'número dos, pero llenó la cúpula del partido de caras nuevas en su remodelación de junio de 2015, entre ellas la de Fernando Martínez Maillo, quien ahora será, además de responsable de Organización y electoral, coordinador general del PP.

En las elecciones de diciembre de 2015, y en las posteriores de junio, Cospedal llegó al Congreso de los Diputados, y ya nadie dudó de su entrada en el Ejecutivo.

Cuando finalmente Rajoy formó su Ejecutivo la nombró ministra de Defensa. Y ya entonces ella dejó claro que quería seguir en Génova.

Un deseo que Rajoy ha hecho realidad, mientras coloca tras su secretaria general y ministra de Defensa a Fernando Martínez-Maillo para el día a día del partido.

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