Las bases de Podemos exigen unidad, pero Iglesias y Errejón mantienen su pulso

Esperan el veredicto de hoy de los inscritos sin moverse de sus posiciones enfrentadas


madrid / la voz

«¡Unidad, unidad, unidad!». Ese fue el grito unánime que se oyó ayer, repetido una y otra vez, incluso más fuerte que el emblemático «¡Sí se puede!», en Vistalegre. Así respondieron los 8.000 simpatizantes que acudieron al palacio a la lucha encarnizada por el poder que han protagonizado Pablo Iglesias e Íñigo Errejón durante la última semana. Ambos trataron ayer de rebajar la tensión en sus discursos, prodigaron los ataques al PP y también al PSOE, pero mantuvieron sus discursos enfrentados, más allá de apelaciones retóricas a la unidad. No hubo ningún indicio de que las heridas se puedan restañar, al menos a corto plazo. Ni Iglesias ni Errejón se movieron un milímetro de sus posiciones. El primero reiteró su órdago de que solo seguirá siendo secretario general si gana, lo que podría abocar a la ruptura del partido, mientras el segundo defendía la transversalidad como elemento imprescindible para alcanzar la Moncloa.

Todo fue, sin embargo, un mero prólogo a la decisiva jornada de hoy, cuando se dé a conocer el resultado de la votación de los 155.275 inscritos que han ejercido su derecho -récord en las consultas de Podemos- y que dirimirán el duelo entre los dos líderes.

Iglesias subió tres veces al escenario. En su primera intervención lanzó este mensaje: «No lo olvidemos nunca, el ensimismamiento y la división trabajan para el enemigo». «Hemos cometido muchos errores, pero esta asamblea tiene que ser un ejemplo de fraternidad, de unidad y de inteligencia», añadió.

En la segunda, en defensa de su documento político, lanzó un dardo a Errejón: «La transversalidad no tiene que ver con parecerse a Ciudadanos o al PSOE, tiene que ver con parecerse a España, a la gente que trabaja para sacar adelante el país». Y otro más: «No podemos olvidarnos de quiénes somos, no nos podemos parecer a ellos ni en los andares».

Cuento con vosotros

Pero la más significativa fue su tercera intervención, en teoría para defender su candidatura a la secretaría general, en la que se limitó a ensalzar a los miembros de su equipo sin hablar de su proyecto. El mensaje era claro: o gana mi lista o me voy. Bajo la fórmula «os tengo que hablar de mi candidatura a la secretaría general y por eso os quiero hablar de...», añadía el nombre de cada candidato: Irene Montero, Pablo Echenique, Rafa Mayoral, Julio Rodríguez, Juanma del Olmo o Gloria Elizo. Solo al final dio un golpe de efecto y se refirió a Errejón y a Miguel Urbán. «Cuento con vosotros, compañeros». «A partir del día 13, unidad», concluyó entre los aplausos de los presentes.

Su discurso provocó malestar en los errejonistas, que consideraron que había actuado como «secretario general de parte» y no de todos, por no haber hecho balance de su gestión ni haber planteado cuál es su proyecto para España, ni aprovechar el tiempo para responder al llamamiento de unidad de las bases. Los pablistas, por su parte, señalaron que había sido coherente con su planteamiento de abandonar la secretaría general si su lista es derrotada.

En su única intervención, mucho menos aplaudida que la de Iglesias y que incluso recibió algunos silbidos, lo que muestra la división que hay en la formación morada, Errejón apeló también a la unidad para que después de la asamblea haya «más Podemos, más unidos y más fuertes». Pero mantuvo sus planteamientos, los que chocan con Iglesias. Abogó por un partido transversal, sin etiquetas y que dé confianza, para «ensanchar» y «multiplicar» Podemos y defendió el trabajo en las instituciones. «Es fundamental un horizonte que dé confianza e inspire coraje en los corazones de todo nuestro pueblo, venga de donde venga, haya votado lo que haya votado, haya sido traicionado por unos o por otros», afirmó. «No hemos venido a cantar las cuarenta, hemos venido a enseñaros el cambio de salida», señaló.

Las frases

Carolina Bescansa, cofundadora de Podemos: «Podemos debe retirarse a las mesas de trabajo y abandonar el debate en los medios»

Miguel Urbán, líder de anticapitalistas: «No hay enemigos internos, somos compañeros. Nuestros enemigos están fuera»

Pablo Echenique, secretario de Organización. «Nunca es demasiado tarde. A partir del lunes saldremos como una gran familia»

Irene Montero, dirigente del sector pablista: «No hay que contraponer unidad a democracia, es compatible votar proyectos y remar juntos»

 

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