Escotet: «Cogimos un banco escarallado, un enfermo en terapia intensiva que ahora podría correr un maratón»

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Nacho L.Tella

Hizo hincapié en la buena gestión de la entidad y en el gran equipo de profesionales

16 feb 2017 . Actualizado a las 10:43 h.

El máximo accionista de Abanca (controla el 86 % del capital) aprovechó el turno de preguntas tras la presentación de los resultados anuales para dar una extensa opinión sobre el proceso de venta de las cajas gallegas y salir al paso de algunas críticas (desde ámbitos políticos, especialmente) sobre el desenlace. Nunca hasta ahora Escotet había ofrecido un análisis tan prolijo, claro y con tanta carga semántica. Lo hizo en un momento que no es casual, justo cuando la entidad está libre de ataduras, de rendir cuentas ante terceros. Su explicación no parecía, para nada, improvisada.

El banquero sorprendió cuando sostuvo que cogió un «banco escarallado», un «paciente en terapia intensiva» que, a día de hoy, gracias a la buena gestión, «podría correr el maratón de Nueva York». El vicepresidente ponía así en valor el trabajo de su equipo y lanzaba un mensaje a quienes cuestionaron al principio, en el 2013, que el precio de adquisición (1.003 millones) era demasiado alto, o a quienes cuestionan ahora que fue demasiado bajo, dados los beneficios anuales que arroja la entidad.

«Nuestra propuesta resultó vencedora de un proceso de subasta competitiva, muy denso y riguroso, en el que participaron algunos de los fondos más grandes del mundo y de los principales bancos españoles», dijo Escotet, quien recordó, además, que superó a aquellas entidades después de competir en igualdad de condiciones y tras mejorar en más de un 50 % el precio de la segunda mayor oferta. Escotet dijo estar preocupado «por que se haya tratado de hacer populismo» en un proceso que se «ganó en buena lid». Según el máximo accionista, los resultados de los últimos ejercicios no son magia ni atribuibles a que el precio de compra fuera una ganga, sino a un gran equipo de profesionales: «Es un caso de éxito del que debemos sentirnos orgullosos».

En su extenso relato, Escotet recordó que se decidió a participar en una inversión cuando la prima de riesgo era cinco veces superior a la actual. Y que el banco recibido se caracterizaba por la obsolescencia tecnológica y una plantilla desanimada, con una «pérdida de talento brutal». A los problemas de personal, marcados por despidos y congelaciones salariales, Escotet añadió el de una marca totalmente destruida. También lamentó el daño que le produjo verse en el escándalo de las preferentes. «Mi nombre, sin comerlo ni beberlo, apareció en todas las pancartas». «Era un banco en el que no se daba crédito a las grandes empresas en Galicia», apostilló.

Juan Carlos Escotet también se refirió al encarcelamiento de parte de las cúpulas de las extintas cajas y aseguró que lamenta su situación en lo personal, pero mostrando su máximo respeto a la Justicia.

El banquero revela que puso como aval su patrimonio para garantizar la compra de NCG

Banesco, el banco de Juan Carlos Escotet, se llevó NCG Banco en el 2013 ofreciendo 1.003 millones de euros a pagar en varios plazos, una vía en la que no cayeron sus competidores y que le permitió llevarse holgadamente la subasta convocada por el FROB. Puso 403 millones en un primer pago, algo ya sabido. Pero la novedad que desveló Escotet ayer fue que para asegurar que el Estado cobraría el resto tuvo que poner su firma -lo hizo ante notario- como aval, con todo su patrimonio personal detrás. Algo inédito. Una forma de garantizar que el banquero iba en serio (como ha demostrado). Eso explica que adelantara los pagos al FROB.