Pence ratifica el vínculo de EE. UU. con la OTAN, pero rehúye ampliarlo a la UE
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El vicepresidente de Estados Unidos amenazó con que la postura de su Gobierno dependerá del apoyo europeo a Trump
19 feb 2017 . Actualizado a las 01:06 h.Sin duda se trataba de la estampa más esperada de la conferencia de seguridad de Múnich: el primer cara a cara entre Angela Merkel y Mike Pence. Una cita en la que la líder europea y el número dos de la administración de Donald Trump buscaban a toda costa restablecer la confianza entre el Viejo y el Nuevo Continente. «Hoy en nombre del presidente Trump les traigo esta garantía. Estados Unidos respalda firmemente a la OTAN y cumplirá de forma inquebrantable sus compromisos con la Alianza Atlántica», aseguró Pence.
A lo largo de su discurso, el estadounidense dejó claro que venía con una misión pacificadora, después de que la semana pasada la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, hablara de una nueva era en las relaciones trasatlánticas marcada por el pragmatismo y exigiera a Washington que no interfiera en la política del continente. A sabiendas del resquemor que existe, Pence apostó por tranquilizar a los aliados de la OTAN, más inquietos que nunca ante la amenaza de que Trump pueda retirarles el apoyo militar en caso de una invasión rusa.
Pero el respaldo de EE.UU. no será gratis. Al igual que ya hiciera días antes durante el G-20 en Bonn el secretario de Defensa, James Mattis, el exgobernador de Indiana exigió este sábado a los socios europeos que aumenten el presupuesto de Defensa hasta el 2 % de su PIB, un requisito que solo cumplen Polonia, Grecia, Reino Unido y Estonia. El mensaje iba especialmente dirigido a Alemania que apenas destina el 1,2 %, frente al 3,6 % de EE.UU. «Nos sentimos comprometidos con este objetivo», señaló Angela Merkel por alusiones, aunque con su sempiterno tono ambivalente, la canciller también aclaró que esa partida no puede crecer más de un 8 % al año, con lo que no podrá alcanzarse la meta hasta el 2024.
En un encuentro posterior, Pence y Merkel se comprometieron a estrechar los lazos y la cooperación en temas como la lucha contra el terrorismo. El número dos del gabinete de Trump hizo hincapié en valores comunes, tales como la «libertad, la justicia y el estado de derecho». Sin embargo, todos sus esfuerzos por firmar la reconciliación han tropezado con un muro de desconfianza. Los países europeos difícilmente asocian hoy estos principios con un gobierno como el estadounidense, que acaba de aprobar un veto a ciudadanos de siete países musulmanes así como la creación de un muro fronterizo con México.
Los recelos se mantuvieron en pie porque, además, en contraposición con el mensaje de tranquilidad atlantista, el vicepresidente estadounidense evitó trasladar un mensaje de apoyo similar en relación con la Unión Europea. Pence no quiso, o no pudo, aclarar las dudas de un auditorio que esperaba claridad en este campo después de algunas afirmaciones de su jefe favorables al brexit o de las de compañeros de administración, como Steve Bannon, partidario de los movimientos populistas que pretenden desguazar la UE. Los europeos presentes se quedaron, en este sentido, igual de intranquilos que antes de su comparecencia. El nuevo vicepresidente, que se permitió incluso una amenaza velada al comentar que «en la medida en que nos apoyen con el presidente Trump, les seremos también fieles», no se mojó con la suerte política de Europa.
Los Mercedes de la Quinta Avenida
La canciller no pudo reprimir el impulso de replicar con humor al nuevo presidente estadounidense. Donald Trump se había quejado recientemente del superávit comercial de Alemania alegando que todo el mundo tenía aparcado en la Quinta Avenida de Nueva York un coche de alta gama de la marca alemana Mercedes Benz y no un automóvil estadounidense.
«Si echa una mirada aquí en la sala y ve la cantidad de iPhones y productos de Apple que hay, diría yo que el vicepresidente puede estar absolutamente satisfecho», dijo una divertida Merkel dirigiéndose a Mike Pence, en lo que se interpretó como una picada contra el proteccionismo.